Una trabajadora esencial expresó a este medio el calvario que está viviendo junto a su familia desde hace dos meses, cuando le diagnosticaron coronavirus a ella y a sus seres queridos. Tras recuperarse del virus, denuncia que la sociedad los apunta con un dedo y nadie quiere acercarse hacia ellos.

La crisis sanitaria que se está viviendo en el mundo a partir de la pandemia del Coronavirus ha reavivado la difusión de expresiones cargadas de estereotipos discriminatorios que en muchos casos derivan en situaciones de violencia.

Patricia vive en la ribera de Quilmes junto a su marido, su hija y su nieto. Es vigiladora en el hospital Fernández de Capital Federal, donde contrajo el virus. Afortunadamente fue leve, ya que no tenía complicaciones de salud, pero contagió a toda su familia. Luego de un tiempo se recuperaron y les dieron el alta médica a todos. Sin embargo, fue un antes y un después en su vida cotidiana, ya que asegura que «la sociedad los discrimina» y la gente tiene miedo de contagiarse.

En diálogo con Diario San Francisco, Patricia, Jefa de hogar, detalló la situación por la que están atravesando hace dos meses. «Somos recuperados de COVID -19, estamos de alta médica desde el 2/6. Lamentablemente somos discriminados por la sociedad, mi hija hace menos de una semana, abrió un «kiosquito» en casa, ella tiene un nene de 2 años y medio, es separada, vive conmigo, no cobra asignación ni nada, puso su pequeño negocio para los gastos de Theo, mi nieto. Pero el tema es que nadie viene a comprar, porque en esta casa hubo casos de covid, yo entiendo que la gente tenga miedo a contagiarse, pero lo que no se está informando es que un recuperado » no contagia».

«Todo el mundo nos discrimina, yo empecé a trabajar hace dos semanas, obvio que pedí cambio de objetivo, soy vigiladora, y en dónde voy, recibo discriminatorio por haber tenido el virus, a mi marido no lo dejan volver al trabajo, siendo que como dije nos recuperamos hace un mes, porque la gente tiene miedo a contagiarse. Mi marido trabaja en una cooperativa, y ahí no cobra si no tiene trabajo. Todo esto nos afecta, no sé qué hacer» lamentó la vigiladora.

«Tengo que ser escuchada, por mi familia, por mí, y por todos los recuperados que pasan por lo mismo» finalizó Patricia.

Desde el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) rechazan las actitudes discriminatorias hacia personas que revisten la condición de “caso sospechoso”, que especialmente tienen como destinatarias a personas migrantes o extranjeras, como así los casos confirmados. También proponen el ejercicio de reflexionar sobre los prejuicios y estereotipos y los efectos que producen en la sociedad.