Se encendieron las alarmas en todo el entorno del jardín privado San Francisco de Solano. Ante la emergencia sanitaria por la pandemia del COVID-19, que lleva más de dos meses, muchas familias dieron de baja a sus hijos, otros se atrasan en las cuotas y los directivos no pueden pagar los sueldos de los empleados. Hay más de 140 alumnos en juego, 11 docentes y 4 auxiliares.

Madres, padres y maestras protestaron esta mañana en la puerta del jardín de infantes ubicado en la calle 845 nº 2362. Es que el cierre del establecimiento educativo es inminente, ya que desde la dirección del jardín aseguran que nunca recibieron ningún tipo de ayuda estatal, y que ante la cuarentena, más de 50 familias dieron de baja a sus hijos porque no pueden abonar la cuota. Por otro lado, hay quienes siguen pagando, pero meses atrasados, y finalmente, hay muy pocos que pueden abonar la cuota al día, que a pesar de no contar con la subvención del estado, es la más baja de Solano. Micaela, madre de un alumno, expresó el resultado de la protesta esta mañana: «no nos atendió nadie, es una vergüenza, tristísimo lo que hacen con los chicos».

Desde la administración del jardín aseguran que no cuentan con los medios suficientes para pagar el alquiler, los servicios y los sueldos del personal que allí trabaja. «Nosotros necesitamos una respuesta de las autoridades, de lo contrario, el cierre sería inminente» expresó tristemente Analía, la directora de la institución, quien a través de un mensaje, tuvo la difícil tarea de notificar a los padres la situación por la que están atravensado.

En el mismo contexto agregó: «Nosotras queremos seguir trabajando, somos profesionales que nos apasiona la educación inicial y que amamos nuestro lugar de trabajo que en este momento está peligrando, solicitamos algún tipo de respuesta»