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El Banco Central registró esta semana su mayor compra de divisas desde que empezó el programa de adquisición de reservas, un movimiento que modifica señales en los mercados cambiarios y tiene efectos directos sobre la cotización y la liquidez. La magnitud y el origen de esa oferta, junto con la dinámica del Tesoro en las licitaciones, parecen haber contenido la tensión cambiaria a corto plazo.
Récord semanal de compras del BCRA
Hasta el jueves, el BCRA acumuló compras por alrededor de US$1.115 millones, lo que representa un ritmo diario cercano a los US$279. Ese flujo es el más intenso observado desde abril de 2024 y elevó el saldo de julio a cerca de US$1.406 millones, con un promedio diario que lidera el año.
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Analistas del mercado atribuyen gran parte de esta oferta a la liquidación de bonos corporativos y provinciales colocados en los últimos seis meses, incluyendo el volumen emitido en enero, uno de los periodos de mayor actividad emisora.
Menor intervención en instrumentos de cobertura
Durante la semana se observó una reducción en las operaciones oficiales en instrumentos vinculados al tipo de cambio, como letras dólar-linked y futuros. El 13 de julio habría sido clave: ese día el BCRA dejó de vender una letra específica en el secundario y, desde entonces, el volumen operado descendió.
Como consecuencia, la cobertura cambiaria en poder del sector privado —sumando DL y futuros— ascendió a aproximadamente US$9.300 millones. Ese stock se vio aumentado por la emisión de DL en la licitación semanal, por cerca de US$970 millones, y ayudó a que el tipo de cambio mostrara cierta moderación, situándose en torno a $1.480 en la semana.
- Compras del BCRA: ~US$1.115 millones (semana)
- Acumulado julio: ~US$1.406 millones
- Cobertura privada (DL + futuros): ~US$9.300 millones
- DL emitidos en la licitación: ~US$970 millones
- Tipo de cambio referencial: ~$1.480
El Tesoro y la estrategia financiera
Tras afrontar vencimientos relevantes de bonos Globales y Bonares, los depósitos del Tesoro en el Central cayeron, pero mucho menos que el total de pagos anunciados. De los US$4.550 millones que representaron esos vencimientos, el retiro neto del Tesoro en el BCRA fue de unos US$1.977 millones.
La diferencia se explica en buena medida por el ingreso de financiamiento externo —a través de entidades bancarias— por un monto cercano a US$2.500 millones. Además, la colocación del bono AO29 resultó exitosa: captó aproximadamente US$649 millones a una TIR cercana al 8,3%.
En conjunto, estos movimientos dejan al Tesoro con una posición de caja próxima a US$3.750 millones, en línea con el marco del programa financiero previsto para 2026. El riesgo país, en tanto, se ubicó cerca de los 421 puntos básicos.
Resultados y efectos de la licitación
La última subasta mostró un rollover de 1,83 veces frente a vencimientos por $2,97 billones, y el Tesoro orientó parte de la oferta hacia plazos más largos: alrededor del 35% se colocó en 2028, buscando aliviar el perfil de vencimientos de 2027.
Sin embargo, la absorción de liquidez derivada de la operación —por unos $2,46 billones— puede presionar las tasas de interés del mercado corto. El stock de repos de las entidades con el BCRA, que sirve como indicador del «sobrante» monetario, podría reducirse hasta alrededor de $1,2 billones, un nivel que en episodios previos se tradujo en tensiones sobre las tasas de corto plazo.
Qué observar en los próximos días: la continuidad de las compras del Central, la evolución del flujo de liquidaciones de activos en moneda extranjera y el comportamiento de las licitaciones del Tesoro serán determinantes para la estabilidad del tipo de cambio y la trayectoria de las tasas locales.
Nota: la evaluación combina datos de mercado y estimaciones de analistas financieros.










