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La Argentina atraviesa una vulnerabilidad macroeconómica que se vuelve más evidente a medida que suben las tasas internacionales: sus reservas como proporción del producto son las más bajas de la región y las compras del banco central se han reducido notablemente. Esa combinación aumenta el riesgo cambiario y complica la capacidad del país para enfrentar vencimientos y choques externos.
Según un relevamiento del Banco Provincia, las reservas brutas del país suman poco más de US$50.500 millones, equivalentes a apenas el 7,4% del PBI. Ese ratio queda muy por debajo del promedio regional y solo se acerca al de economías dolarizadas como Ecuador.
| País | Reservas (US$) | % del PBI |
|---|---|---|
| Perú | 90.214 M | 26,9% |
| Uruguay | 19.000 M | 22,3% |
| Brasil | 358.000 M | 15,7% |
| Colombia | 66.000 M | 14,5% |
| Chile | 49.500 M | 13,8% |
| México | 252.000 M | 13,8% |
| Ecuador | 9.800 M | 7,5% |
El promedio de los diez países relevados, excluida la Argentina, ronda el 15,3% del PBI, más del doble del nivel local. Esa diferencia se vuelve más costosa ahora que bancos centrales de economías avanzadas han empezado a subir tasas nuevamente: la Fed y el Banco Central Europeo ya endurecieron su política y se espera que Japón también ajuste.
La combinación de un escenario externo más exigente y menos margen doméstico eleva la sensibilidad ante salidas de capital. En ese contexto, la velocidad de compra de divisas por parte del BCRA es clave: en lo que va de septiembre el organismo acumuló apenas unos US$158 millones, lo que equivale a unos US$14 millones por día hábil, según el mismo sondeo. Es una caída marcada frente al promedio diario de alrededor de US$100 millones entre enero y julio, y a niveles recientes de compra mucho más bajos, según economistas que siguen la plaza.
Por qué importa ahora
Las reservas son la principal herramienta del banco central para intervenir en el mercado cambiario y generar confianza. Si las compras se estancan, crece la posibilidad de movimientos bruscos del tipo de cambio y de una mayor prima de riesgo, lo que encarece el acceso al crédito externo.

Desde el BCRA aseguran que la menor entrada de divisas en meses como agosto y septiembre responde en parte a la estacionalidad de las liquidaciones agrícolas y que las compras podrían recomponerse hacia fin de año con los dólares del trigo. Sin embargo, analistas alertan que está en juego la capacidad para atender vencimientos internacionales y evitar medidas de corto plazo como controles de cambio.
La experiencia de Perú
El caso peruano suele mencionarse como ejemplo de gestión preventiva. En los años de bonanza entre 2009 y 2013 las autoridades acumularon reservas de forma sostenida; según su titular histórico del banco central, esas compras tuvieron también el objetivo de moderar la apreciación de la moneda local.
Cuando en 2021 se desató una corrida de ahorros tras la llegada de un gobierno políticamente incierto, el nivel acumulado de reservas permitió a Perú afrontar la fuga de capitales (que llegó a representar cerca del 8% del PBI) sin recurrir a controles cambiarios extremos. Esa experiencia ilustra la opción que enfrenta la Argentina: priorizar la acumulación ahora para ganar margen de maniobra ante shocks futuros.
La decisión no es sencilla. Comprar dólares en el mercado implica aceptar una presión alcista sobre el tipo de cambio, lo que puede colisionar con la estrategia oficial de mantenerlo estable. Consultoras locales remarcan que, aunque la posición de partida mejoró —con reservas netas cercanas a US$10.000 millones y reservas líquidas alrededor de US$28.000 millones—, conviene aprovechar ventanas de mercado cuando sea posible.
- Riesgo cambiario: niveles bajos de reservas amplifican la probabilidad de ajustes bruscos del tipo de cambio.
- Acceso al crédito: reservas sólidas facilitan la colocación en mercados internacionales y reducen el costo del financiamiento.
- Vencimientos externos: la exigencia de recursos para cumplir compromisos condiciona la política monetaria y fiscal.
- Estacionalidad y cosecha: la entrada de divisas por exportaciones agrícolas puede mejorar la posición hacia fin de año.
Además del calendario electoral, hay un factor práctico: para cubrir parte de los vencimientos previstos en 2027, el Tesoro debería comprar cerca de US$6.000 millones al Banco Central y emitir alrededor de US$8.000 millones, cifras que se vuelven más difíciles con una tasa de riesgo país y tasas internacionales más altas.
En el frente real hay algunas buenas noticias: aumentan las exportaciones de energía y minerales y se espera una cosecha récord, elementos que podrían aportar dólares adicionales. El Gobierno también afirma que este año compró más divisas de lo que el mercado anticipaba, partiendo de una posición de reservas netas negativas.
Pero los analistas insisten en la distancia que separa a la Argentina de países como Perú. Según economistas consultados, para alinearse con el promedio regional el país debería más que duplicar sus reservas, un objetivo que requiere aprovechar ventanas externas y contener presiones internas sobre la demanda de dólares.
Qué seguir en los próximos meses: el ritmo diario de compras del BCRA, el calendario de vencimientos con el FMI y los flujos por exportaciones agrícolas y energéticas. Esos tres elementos marcarán si la economía gana espacio para maniobrar o si la escasez de dólares vuelve a imponer decisiones de corto plazo.












