Mostrar resumen Ocultar resumen
Este domingo, Córdoba quedó una vez más en el centro de la escena por el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries: una masiva movilización que buscó visibilizar reclamos sobre derechos y políticas públicas en un momento de intensa tensión nacional. La protesta no solo reunió a delegaciones de todo el país, sino que también puso en evidencia las consecuencias concretas de decisiones gubernamentales para colectivos y trabajadoras.
La columna principal recorrió unas 16 cuadras entre cantos, bombos y estandartes. Los pañuelos verdes y violetas se mezclaron con las banderas de sindicatos, organizaciones feministas y agrupaciones sociales, y las consignas marcaron la agenda: desde la exigencia de medidas contra los femicidios hasta la demanda de mejores condiciones laborales y políticas públicas para diversidades.

Qué pidieron en la calle
Córdoba: movilización masiva exige igualdad para mujeres y diversidades
Jóvenes dividen respuestas sobre la crisis climática: activismo y apatía marcan el futuro
Los reclamos combinaban denuncias por violencia estructural con pedidos concretos por políticas y recursos. Participantes y referentes locales señalaron que la movilización también fue una respuesta a recortes y cambios en programas destinados a mujeres y diversidades, atribuibles al gobierno nacional.
- Femicidios y violencia de género: exigencias para mejorar prevención, justicia y asistencia a víctimas.
- Derechos reproductivos: apoyo a la legalización del aborto y a la accesibilidad de servicios sanitarios.
- Condiciones laborales: reclamos por entornos laborales libres de violencia y por mejoras salariales y de estabilidad.
- Políticas públicas: rechazo a la reducción de programas sociales y de atención destinados a mujeres y diversidades.
- Visibilidad y memoria: homenajes a víctimas y convocatoria a mantener la lucha intergeneracional.
Los cánticos —“Vivas y libres nos queremos”, “Iglesia y Estado, asuntos separados”— convivieron con carteles que recordaban casos locales y nacionales. Organizaciones como la Campaña por el Aborto Legal, NiUnaMenos y Pan y Rosas tuvieron una presencia notable, junto a sindicatos y pequeños colectivos artísticos que dieron ritmo a la marcha.
Voces desde la movilización
Ailen, integrante de una corriente combativa que llegó desde General Roca, contó que viajaron más de cincuenta compañeras y que la participación se organizó con meses de anticipación. Para ella, el encuentro ofrece una posibilidad “de escuchar otras realidades y volver con herramientas” para el trabajo local.
Morena, que viajó desde Bahía Blanca, destacó el peso emocional del día: lloró al recordar a las víctimas y dijo que la convocatoria era un acto de memoria y compromiso con quienes no están.
También marcharon trabajadoras organizadas: sindicalistas judiciales y representantes de la Intersindical de Mujeres reclamaron por ambientes de trabajo seguros y por la recuperación de derechos que consideran amenazados por el Ejecutivo nacional.

Impacto y organización
Córdoba alberga el Encuentro por tercera vez en su historia —tras las ediciones de 1987 y 2007—. La estructura del evento siguió siendo horizontal y autogestiva: sin dirección única ni vínculo orgánico con partidos políticos, reunió a distintas generaciones y territorios.
El flujo de visitantes movilizó alojamientos, comercios y servicios, aunque los organizadores no calculan aún un impacto económico preciso. Muchas delegaciones se alojaron en escuelas, hostels o casas de conocidos, un formato tradicional en esta cita anual que combina protesta y encuentro.
En términos políticos, la convocatoria funcionó como un termómetro de malestar: las críticas a las políticas del gobierno de Javier Milei aparecieron con frecuencia en los discursos y en los carteles, principalmente por la eliminación o reducción de programas orientados a la atención de mujeres y diversidades.
Más allá de la jornada, el desafío para las organizaciones será transformar la visibilidad en propuestas y presión sostenida. Para quienes asistieron, el Encuentro volvió a ser una plataforma para intercambiar experiencias, fortalecer redes y articular reclamos con alcance nacional.











