Plan económico en riesgo: qué cambios podrían afectar tu bolsillo hoy

Mostrar resumen Ocultar resumen

La lección de un economista especializado en países emergentes puede ser hoy más útil que nunca para el Gobierno: comprender por qué elegir distintos anclajes antiinflacionarios conduce a costos distintos en el tiempo es clave para explicar la actual dinámica económica y decidir qué ajustar antes de 2027. Lo que está en juego ahora es si la política se corrige para arrancar crecimiento sin perder control sobre los precios.

El prestigio académico de Guillermo Calvo no se limita a una sola fórmula: su investigación —en particular la que suele citarse como origen del llamado Calvo pricing— aportó herramientas que hoy ayudan a interpretar por qué algunos programas de estabilización empiezan con un auge y terminan en problemas, y por qué otros sacrifican actividad en el corto plazo para recuperar impulso después.

Qué muestra la evidencia y por qué importa

En trabajos conjuntos con Carlos Vegh, Calvo comparó dos estrategias comunes frente a una inflación elevada: anclar la política al tipo de cambio o al ritmo de crecimiento de los agregados monetarios. El patrón histórico que describen es claro: los planes centrados en un ancla cambiaria suelen lograr una baja veloz de la inflación y un crecimiento inicial, pero conllevan riesgo de apreciación real, deterioro de la cuenta corriente y, a menudo, una recesión posterior. Por su parte, los programas basados en cantidades de dinero suelen implicar tasas de interés más altas y volátiles, una desinflación más lenta y una contracción temprana seguida de una recuperación posterior.

Gráfico comparativo de tipo de cambio y oferta monetaria
Comparación histórica entre anclas cambiarias y monetarias en estabilizaciones.

En Argentina, esa secuencia resulta reconocible. Tras una fuerte devaluación y un ajuste fiscal notable, la política cambió hacia un esquema de tipo de cambio con ajustes periódicos —el llamado crawling peg— que trajo caída de inflación nominal y un repunte del consumo y del PBI en la fase inicial. Sin embargo, con el tiempo el peso registró una apreciación real, la cuenta corriente se deterioró, y las reservas netas quedaron comprometidas.

El giro hacia metas de dinero y sus efectos

Ante esa situación, el Gobierno optó por metas sobre la cantidad de dinero como nuevo ancla. Los efectos no tardaron: subir de tasas, una desaceleración en la baja de precios y el estancamiento de la actividad. La secuencia coincide con la experiencia histórica que documentaron Calvo y Vegh.

Indicador de tasas de interés y efecto en crédito
Aumento de tasas y endurecimiento del crédito tras metas de dinero.

Además, la implementación imperfecta del cambio de régimen —que elevó la volatilidad de las tasas y generó un endurecimiento excesivo del crédito—, junto con un shock de confianza por la elección presidencial y choques de oferta sobre precios clave, amplificaron el costo en términos de empleo y consumo. El resultado reciente: la actividad económica registró un crecimiento muy débil en agosto (0,1% mensual según el INDEC) y la economía encadena trimestres negativos, lo que en términos estadísticos configura una recesión.

Qué se puede hacer ahora sin abandonar el programa

Los estudios de Calvo y la literatura moderna sugieren que los planes basados en agregados monetarios no necesariamente condenan a una contracción permanente: con el tiempo la economía suele recuperarse cuando las tasas se normalizan en términos reales. Por eso la alternativa no es borrar el programa vigente, sino recalibrarlo para acelerar la recuperación antes de las elecciones.

Una fuente complementaria de ideas viene de Michael Woodford: la cuantificación y la comunicación de la trayectoria futura de la política monetaria —lo que se conoce como forward guidance— influyen en las expectativas y, por tanto, en las decisiones de consumo e inversión hoy. Aplicado a la Argentina, eso implica que la incertidumbre sobre los objetivos del Banco Central dificulta la eficacia de cualquier ancla.

Problema actual: no hay claridad pública sobre metas de agregados, objetivo cambiario o rango de inflación. Esa opacidad reduce la capacidad del Banco Central para anclar expectativas y prolonga la inercia inflacionaria, al tiempo que el fortalecimiento real del peso castiga a sectores expuestos a la competencia internacional.

Medidas prácticas para recalibrar

Sin cambiar el rumbo de fondo, el Gobierno y el Banco Central pueden adoptar medidas que reduzcan costos en el corto plazo y mejoren la credibilidad en el mediano plazo. Entre las acciones prioritarias:

  • Transparencia de objetivos: publicar metas cuantitativas claras —agregados monetarios, inflación y una referencia amplia para el tipo de cambio— y explicar el calendario de transición.
  • Forward guidance creíble: comprometerse a una regla de reacción visible ante distintos choques para influir en expectativas y reducir la volatilidad de las tasas.
  • Reducción de la volatilidad de tasas: ajustar la implementación operativa para evitar movimientos bruscos que afecten el crédito y la inversión.
  • Coordinación fiscal-monetaria: mantener un sendero fiscal que facilite una política monetaria menos contractiva sin sacrificar la sostenibilidad.
  • Flexibilizar el tipo de cambio en forma gradual: permitir cierto ajuste cambiario cuando sea necesario para aliviar presión sobre sectores exportadores y productivos.
  • Refuerzos temporales al crédito familiar y a la inversión: medidas transitorias para mitigar el impacto social de la corrección de tasas.

Estas medidas buscan generar un entorno en el que la inflación pueda bajar de manera sostenida sin asfixiar la actividad. Un Banco Central con mayor independencia y con reglas públicas de actuación facilita que una depreciación temporal del tipo de cambio no se traduzca en una mayor inflación persistente, porque las expectativas quedarían más ancladas.

En síntesis: el diagnóstico de Calvo sobre los costos relativos de distintos anclajes ofrece una lectura útil para comprender la trayectoria reciente y para diseñar ajustes plausibles. No se trata de renunciar al objetivo de estabilizar los precios, sino de ordenar y comunicar mejor la política para que la economía pueda retomar crecimiento antes de 2027.

Por Marcos Buscaglia

Da tu opinión

★★★★★

Sé el primero en valorar esta entrada
o deja una reseña detallada



Diario San Francisco es un medio independiente. Apóyanos añadiéndonos a tus favoritos de Google News:

Publicar un comentario

Publicar un comentario