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La provincia de Buenos Aires se prepara para un episodio de El Niño que las previsiones ubican entre “muy fuerte” y “excepcional”, y lo hace con los suelos ya casi saturados: cualquier lluvia intensa corre el riesgo de convertirse en inundación rápida. Ante esa posibilidad, autoridades provinciales activaron obras y protocolos para intentar minimizar daños durante la temporada 2026/27.
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Los relevamientos oficiales muestran que, a mitad de año, más del 75% del territorio provincial presentaba suelos húmedos o sobresaturados, con focos que alcanzan entre 90% y 100% de saturación en el centro-este y sudeste. En ese contexto, lluvias por encima de lo habitual —especialmente entre octubre y diciembre, cuando se espera el pico de intensidad— elevan la probabilidad de anegamientos tanto urbanos como rurales.

Los registros de 2026 ya habían dejado señales: en abril varios municipios acumularon más de la mitad de su precipitación anual promedio, y en junio más del 30% superó sus promedios mensuales. Esa historia climática reciente convierte al territorio en especialmente vulnerable ante un Niño recargado.
Qué está impulsando la Provincia
El Gobierno bonaerense lanzó un plan integral de gestión del riesgo climático que combina obras hidráulicas, limpieza de canales y activación de protocolos de emergencia locales. Según la cartera responsable, la estrategia incluye medidas operativas y de inversión para reforzar capacidad de respuesta inmediata.
- Alcance: 138 trabajos y proyectos en marcha o proyectados, además de 7 estudios y consultorías.
- Distribución técnica: 53 obras de microdrenaje urbano, 71 de macrodrenaje, 4 intervenciones de defensa costera atlántica y 10 de defensa costera fluvial.
- Financiamiento operativo: disposición de 33.800 horas-máquina para limpieza y saneamiento de arroyos, contratadas por aproximadamente 8.025 millones de pesos.
- Inversión anunciada: la administración provincial destinó, según sus cifras, 1,7 billones de pesos a estas iniciativas.
Principales obras y estado
- Río Luján: mejoras en el tramo medio (Etapa II A) y adecuación del cauce.
- Río Salado: ampliación de la capacidad en el Tramo V (Alberti, Bragado y Chacabuco), en proceso licitatorio.
- Río Areco: trabajos de adecuación del cauce y construcción de puentes en varios municipios.
- Canal Maldonado (Bahía Blanca): refuncionalización integral y sostenida, con ejecución en marcha y proyectos complementarios.
- Cuenca del arroyo Duppy (La Matanza): desagües pluviales en ejecución y licitación.
- Presa Roggero: refuncionalización del sistema y compuertas en el Camino del Buen Ayre.
Además, existen otros 10 proyectos regionales dirigidos al sector agropecuario, con una partida prevista de 245.759 millones de pesos para mitigación tanto de inundaciones como de sequías.
Medidas operativas y equipamiento
La Provincia planea reforzar su capacidad técnica y operativa con la compra de maquinaria y mejoras en servicios públicos. Entre los puntos destacados figura la adquisición de 28 unidades de maquinaria pesada (retroexcavadoras, excavadora anfibia, camiones y carros), financiamiento gestionado con apoyo del Banco Mundial.

- Rehabilitación de calzadas en rutas provinciales.
- Recambio de redes de agua y ampliación de la flota de ABSA (183 vehículos nuevos).
- Implementación de sistemas de almacenamiento de energía (BESS) para mantener suministro en contingencias.
Coordinación nacional y puntos de fricción
En paralelo a la batería de obras, el Ministerio de Infraestructura provincial advirtió que existen demoras vinculadas a permisos y avales para créditos internacionales que, según funcionarios bonaerenses, retrasan obras estructurales clave. El ministro Gabriel Katopodis reclamó mayor celeridad y coordinación con la Nación para no demorar proyectos que podrían reducir el riesgo de inundaciones graves.
Desde el gobierno nacional, en tanto, se anunció un plan del Ministerio de Salud para asistir —a demanda— a localidades cuyas capacidades hospitalarias queden afectadas por crecidas o anegamientos derivados de las lluvias intensas del fenómeno.
Qué puede suceder y cómo prepararse
Los técnicos advierten que, si El Niño alcanza la magnitud prevista, las consecuencias potenciales incluyen:
- Inundaciones rápidas en zonas urbanas y rurales por escorrentía superficial, dada la baja capacidad de absorción del suelo.
- Erosión hídrica que puede dañar suelos agrícolas y obras civiles.
- Compromiso de infraestructura de servicios, como plantas de tratamiento cloacal y rutas rurales, por debilitamiento de bases y anegamientos.
Frente a eso, las autoridades insisten en la necesidad de respuestas coordinadas y anticipadas: limpieza preventiva de canales, sistemas de alerta hidrometeorológica y protocolos de evacuación y asistencia sanitaria actualizados.
Si bien no existe fórmula para evitar totalmente el impacto de un evento climático extremo, la combinación de obras estructurales, equipamiento operativo y coordinación interjurisdiccional incrementa la resiliencia ante la temporada que se avecina.












