Mostrar resumen Ocultar resumen
En el Museo Evita del Palacio Ferreyra se pudo ver por primera vez «Argentina x Mondongo», una instalación que llama la atención tanto por su escala como por el material: obras monumentales hechas con plastilina que abren una discusión sobre memoria, paisaje y acceso cultural en clave contemporánea. La muestra llega en pleno debate sobre la distribución de la cultura en el país y plantea cuestiones ambientales y simbólicas que cobran relevancia hoy.
Al ingresar a la sala principal, lo primero que impresiona es una estructura en forma de calavera compuesta por miles de microimágenes: escenas y rostros que mezclan referencias de la historia del arte con íconos de la cultura popular. A distancia la pieza funciona como un objeto único; al acercarse, el visitante descubre capas de citas visuales superpuestas —pintura clásica, símbolos políticos y personajes cotidianos— que reconfiguran lo culto y lo popular en una sola lectura visual.
Más arriba, en otra sala, se exhibe la pieza central del conjunto: un panorama circular formado por quince placas de gran formato, cada una de tres por dos metros, construidas con plastilina trabajada hasta lograr relieves, huecos y brillos que recuerdan una selva húmeda y laberíntica. La textura —rugosa, brillante, detallista— convierte un material cotidiano en un lenguaje pictórico inédito.
Instituciones impulsan una transformación urgente: qué cambia para los ciudadanos
Córdoba: movilización masiva exige igualdad para mujeres y diversidades
Quiénes están detrás y por qué importa
El colectivo Mondongo está integrado por Juliana Laffitte y Manuel Mendanha, pareja también en lo personal y padres de una hija. Desde que se conocieron en la facultad han experimentado con materiales no convencionales para replantear los límites de la pintura y el retrato. En la inauguración destacaron el trabajo conjunto entre privados y el Estado provincial para posibilitar la llegada de la muestra.

Los artistas explican que la serie se inspira en un paisaje de Entre Ríos: humedales que se inundan cíclicamente y recuperan vida tras cada crecida. Esa alternancia entre sumersión y brote fue leída como metáfora de la resiliencia nacional. A la vez, alertaron sobre la amenaza que enfrentan esos ecosistemas frente a prácticas como la quema para explotación agrícola y ganadera.
- Título: Argentina x Mondongo
- Autores: Juliana Laffitte y Manuel Mendanha (colectivo Mondongo)
- Sede: Museo Evita, Palacio Ferreyra (Córdoba)
- Material dominante: plastilina trabajada como pintura
- Formato central: 15 placas de 3 x 2 m dispuestas en círculo
- Temas: memoria, hibridación cultural, paisaje, ecología
- Destino: gira federal por museos nacionales
Materialidad y procedimiento
Lo que en apariencia podría leerse como un gesto lúdico —usar plastilina— se transforma aquí en una estrategia pictórica con reglas propias. Mondongo fue probando materiales alternativos en encargos y retratos, imponiendo la condición de elegir el medio; la plastilina terminó por consolidarse como una paleta capaz de mezclar tonalidades y generar relieves que funcionan a la vez como color y textura.

Para los autores, el uso de residuos, espejos o elementos no tradicionales no es un simple capricho formal: sigue una línea histórica en la que el collage y el reciclaje de materiales amplían los significados del soporte pictórico. En su taller, la dinámica colectiva ha diluido el protagonismo individual: priorizan lo que mejor sirve a la obra y aceptan que el proceso determine soluciones inesperadas.
Política cultural y circulación
La decisión de que la obra permanezca en Argentina y recorra instituciones públicas fue enfatizada por los artistas. Tras rechazar ofertas para vender la pieza en el exterior, optaron por conservarla dentro del país; más tarde un coleccionista privado impulsó la exhibición y la financiación para que el trabajo pudiera viajar por distintos museos nacionales.
Ese recorrido, según los creadores, no solo amplía la audiencia —la plastilina actúa como imán para niños y adultos— sino que también es una respuesta concreta frente a la centralización cultural: llevar obras de gran escala a provincias permite confrontar audiencias diversas con un discurso estético que combina memoria y actualidad.
En diálogo con la coyuntura, los integrantes de Mondongo sostienen que el arte argentino está «en ebullición»: la tensión social y económica, dicen, alimenta una escena creativa intensa, donde la producción cultural se reinventa y busca interlocutores amplios.
La exposición en el Museo Evita del Palacio Ferreyra ofrece, además de una experiencia visual potente, un punto de partida para discutir la conservación de paisajes en riesgo y la forma en que los objetos culturales circulan en el país. Su gira federal será una prueba de cómo estas preguntas se interpretan en contextos regionales distintos y de qué manera una pieza hecha con plastilina puede convertirse en un catalizador de debate público.












