Mostrar resumen Ocultar resumen
En la última emisión de PH, Podemos Hablar (Telefe), Yanina Latorre abrió la puerta a uno de los capítulos más íntimos de su vida: la lucha prolongada por la maternidad y las pérdidas que atravesó antes de convertirse en madre. Su testimonio vuelve a poner en primer plano el impacto personal y médico de la infertilidad en familias públicas y privadas.
La panelista relató años de tratamientos, episodios traumáticos y la soledad con que enfrentó situaciones de alta carga emocional, confirmando que la búsqueda de un hijo marcó gran parte de su vida familiar.
Una década de intentos y varios fracasos
Yanina explicó que la llegada de su hija mayor, Lola, no fue sencilla: después de años de intentos y procedimientos, lograron finalmente el embarazo que ella describe como resultado de un proceso médico prolongado. Contó que pasaron varios años sin poder concebir y que los tratamientos fueron extensos y exigentes.
Crespo confirma decisión y pone fin a especulaciones sobre su futuro en River
Google lanza Gemini 3.8 Flash: IA ultrarrápida para desarrolladores y defensa cibernética
Entre los episodios más duros, la figura pública admitió haber sufrido varias pérdidas gestacionales. Relató uno de los momentos más difíciles: una interrupción del embarazo ocurrida a pocos meses de gestación, en un día en que su pareja seguía un partido importante de fútbol. Ese recuerdo, dijo, simboliza el aislamiento que sintió en más de una ocasión.
- Pérdidas confirmadas: cuatro embarazos interrumpidos.
- Tiempo de pareja: más de tres décadas de matrimonio con Diego Latorre.
- Lola: hija mayor, nacida después de años de tratamientos.
- Tratamientos intensivos: largos periodos de reposo, inyecciones y procedimientos médicos.
Partos sin compañía y un segundo hijo inesperado
No sólo las pérdidas fueron recurrentes: Yanina también relató que, en distintas ocasiones, debió atravesar los partos sin la presencia de su esposo debido a compromisos laborales. Describió cómo en ambos alumbramientos la asistencia más cercana fue la de familiares o amigas.
El nacimiento de su segundo hijo, Dieguito, fue relatado como una sorpresa en medio de una mudanza internacional. Ella cuenta que, sin sospecharlo por las pérdidas previas, se mudó y recién en el quinto mes fue informada del embarazo por su médico.
Además de las interrupciones repetidas, la ex panelista detalló intervenciones quirúrgicas posteriores al embarazo y los efectos físicos que estas dejaron, un recordatorio de que la infertilidad no es sólo una cuestión emocional sino también de salud.
Qué deja abierto el testimonio
El relato de Yanina tiene varias lecturas: humaniza la experiencia de quienes enfrentan infertilidad, cuestiona la imagen pública idealizada de la vida de las parejas de deportistas y subraya la necesidad de apoyo médico y psicosocial en procesos reproductivos largos.
Para quienes siguen el episodio hoy, el valor inmediato es práctico: aumenta la visibilidad de situaciones que aún suelen ocultarse y puede impulsar preguntas sobre cobertura médica, redes de contención y derechos reproductivos.
En sus reflexiones finales, la entrevistada puso en primer plano su identidad como madre y su decisión de seguir trabajando y disfrutando la vida junto a sus hijos. Su testimonio —crudo y sin adornos— vuelve a plantear un debate público sobre cómo acompañamos a quienes atraviesan pérdidas gestacionales y tratamientos de fertilidad.












