Regularización de escrituras en barrios cerrados acelera: lotes y casas podrían recibir título

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La escrituración de lotes y viviendas en la provincia de Buenos Aires, un trámite que en muchos casos lleva más de una década, vuelve a ser noticia por el ritmo de regularizaciones y las proyecciones de avance. Estos procesos no solo cierran inversiones: entregan seguridad jurídica a miles de familias y modifican la dinámica del mercado urbano.

Qué frena las escrituras

Detrás del retraso hay un conjunto de requisitos técnicos previos que no se pueden obviar. La aprobación de planos de mensura y de la propiedad horizontal exige relevamientos, actualizaciones y una verificación detallada de cada obra: en complejos grandes, ese trabajo demanda semanas o meses por unidad.

Además, intervienen múltiples niveles administrativos —municipios, provincias y organismos técnicos— y cada paso genera expedientes que deben ser conciliados entre sí. En proyectos cerrados, la subdivisión puede requerir más de treinta trámites distintos y, en promedio, convertir el proceso en una gestión de alrededor de diez años.

Avances recientes y cifras claves

En los últimos años las modificaciones normativas y una mayor coordinación público-privada permitieron acelerar parte del proceso. Un mecanismo que ayudó fue el empadronamiento de urbanizaciones privadas, que permitió ordenar información y priorizar expedientes pendientes.

  • Empadronamiento: más de 200 urbanizaciones presentadas; cerca de 50 recibieron aprobación inicial.
  • Eidico —caso representativo—: más de 12.000 lotes declarados aptos; más de 9.300 ya escriturados.
  • Incorporaciones recientes: en 2024 se sumaron 3 barrios (824 lotes); en 2025, otros 3 (≈500 lotes).
  • Proyección 2026: entre 7 y 8 barrios adicionales, que sumarían más de 7.000 lotes al proceso de escrituración.

Estos números muestran una tendencia real hacia la regularización, aunque dentro de un marco técnico y administrativo todavía complejo.

Qué funcionó y por qué

La continuidad en la gestión y los espacios técnicos conjuntos entre desarrolladores, municipios y organismos provinciales surgieron como herramientas decisivas. En esas mesas de trabajo se revisan expedientes, se armonizan criterios y se crean rutas más previsibles para avanzar con las escrituras.

Organizaciones del sector, como la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), han impulsado diagnósticos e indicadores que facilitan el diálogo y ayudan a detectar cuellos de botella compartidos.

Obstáculos pendientes y oportunidades

Para recortar plazos sin perder control técnico, las prioridades son claras:

  • Digitalización de trámites y expedientes para reducir tiempos de transferencia y revisión.
  • Simplificación de circuitos administrativos evitando pasos redundantes.
  • Establecimiento de criterios técnicos homogéneos que faciliten la aprobación rápida de planos y mensuras.

Sin cambios en esas áreas, la previsibilidad seguirá siendo limitada y la demora continuará afectando a compradores, desarrolladores y al propio desarrollo urbano.

La escrituración no es solo un punto final administrativo: representa la formalización de derechos y la concreción de una inversión que muchas familias esperan desde hace años. Mejorar los procesos tiene impacto directo en la confianza, en la comercialización de lotes y en la planificación de nuevas urbanizaciones.

Nota: el autor es socio y director de Relaciones Institucionales de Eidico.

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