Premio Princesa de Asturias distingue a tres científicos que revolucionaron la secuenciación del ADN

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Tres científicos que transformaron la lectura del ADN —los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer— han recibido el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026. El galardón reconoce una innovación que hoy hace posible secuenciar genomas de forma rápida, barata y a gran escala, con consecuencias directas en la medicina y la salud pública.

Klenerman y Balasubramanian, ambos vinculados a la Universidad de Cambridge, desarrollaron lo que hoy se conoce como secuenciación de nueva generación, técnica que transformó un proyecto de laboratorio en una plataforma industrial y accesible al gran público. A finales de los años 90 ayudaron a crear una compañía —la original Solexa, que más tarde pasaría a integrarse en Solexa-Illumina— donde también participaron avances impulsados por Pascal Mayer, cuyo trabajo biofísico fue clave en etapas previas del desarrollo.

Cómo funciona, en términos sencillos

En lugar de leer el ADN como una sola cadena larga, el método fragmenta el material genético en piezas pequeñas que se fijan sobre una superficie especializada. Cada fragmento se amplifica y se “lee” en paralelo, generando miles de millones de pequeñas lecturas que luego un software reconstruye hasta obtener la secuencia completa.

Esta forma de trabajo en masa —procesado masivo paralelo— es la que permite la rapidez y el abaratamiento del proceso sin sacrificar precisión.

Impacto práctico y velocidad

Hoy, gracias a estas técnicas, es posible obtener la secuencia del genoma humano en cuestión de horas y por un coste aproximado de mil dólares, frente a los más de diez años y miles de millones que costó el primer proyecto de secuenciación a comienzos del siglo XXI. Ese salto ha convertido la investigación genómica en una herramienta útil para la clínica diaria.

  • Diagnóstico oncológico: permite identificar mutaciones específicas y orientar tratamientos personalizados.
  • Enfermedades raras: facilita la detección genética de trastornos poco frecuentes que antes quedaban sin diagnóstico.
  • Patógenos y salud pública: seguimiento de variantes —como ocurrió con el COVID-19— y vigilancia de brotes.
  • Pruebas prenatales: detección no invasiva de anomalías en fetos mediante análisis de ADN libre en sangre materna.
  • Biología y biodiversidad: identificación rápida de especies y estudios de microbiomas y ecosistemas.
  • Desarrollo de vacunas y fármacos: aceleración de procesos de diseño y validación.

Para la ciudadanía, esto se traduce en pruebas diagnósticas más rápidas, terapias más ajustadas a cada paciente y una vigilancia epidemiológica con mayor capacidad de detección temprana. También plantea retos éticos y regulatorios sobre el uso y la protección de los datos genómicos, que requieren respuesta pública y normativa.

El jurado ha puesto en valor la combinación de descubrimiento científico y aplicación industrial que hizo posible llevar la secuenciación del laboratorio a hospitales y centros de investigación en todo el mundo. Según la agencia EFE, la distinción destaca tanto la innovación técnica como su impacto social y sanitario.

Este reconocimiento subraya que la genómica, impulsada por la contribución de Klenerman, Balasubramanian y Mayer, sigue siendo una pieza central en la transformación de la medicina y la biología en el siglo XXI.

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