Mostrar resumen Ocultar resumen
El Gobierno nacional explora préstamos bilaterales con países aliados para cubrir vencimientos externos y evitar volver a colocar deuda en mercados internacionales a tasas que considera prohibitivas. La maniobra busca reducir costos financieros a corto plazo y ganar tiempo mientras se define una estrategia de acceso al financiamiento.
El primer foco urgente es el pago de US$4.200 millones previsto para el 9 de julio: una fecha que acelera las gestiones y condiciona las alternativas que analiza la Casa Rosada.
Qué se negocia y por qué importa
Xavi Simons lesionado gravemente: alarma en Países Bajos tras victoria del Tottenham
Raúl Prebisch sigue vigente 40 años después: su legado guía la política económica
En los últimos meses hubo contactos de distintos niveles del Ejecutivo —Tesoro, Cancillería y el Banco Central (BCRA)— con potencias con las que el presidente Javier Milei ha alineado la política exterior. Entre los países señalados por fuentes oficiales figuran Estados Unidos, Israel e Italia; la idea es obtener líneas de crédito bilaterales que resulten menos onerosas que una colocación en Nueva York.
La Argentina cuenta además con el respaldo del Fondo Monetario Internacional: el acuerdo vigente implicó desembolsos y un marco de apoyo por cerca de US$20.000 millones. Desde Washington, el Tesoro también habilitó una línea de swap por hasta US$20.000 millones, de la que se activaron versiones por alrededor de US$2.500 millones antes de las últimas elecciones como gesto de apoyo al programa económico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ha repetido que su prioridad es evitar emisiones con rendimientos que el Gobierno considera demasiado altos: a comienzos del año el mercado estimó un rendimiento superior al 9,5% para un bono a diez años, un nivel que llevó a postergar una oferta internacional.
Opciones que se barajan
- Préstamos bilaterales: negociaciones con Estados Unidos, Israel e Italia para líneas a tasas más bajas que en el mercado voluntario.
- Uso de swaps: explotación parcial de la línea con EE. UU. y eventual reactivación de arreglos cambiarios con China.
- Colocaciones bajo ley local: emisión de bonos en dólares regidos por legislación argentina, ampliando el límite utilizado en febrero (por encima del tope habitual de US$2.000 millones).
- Reservas y operaciones del BCRA: uso de reservas acumuladas y operaciones como repos con títulos en dólares (en enero se obtuvo cerca de US$3.000 millones a una tasa cercana al 7,4%).
- Ingresos por privatizaciones: como complemento para afrontar vencimientos sin volver a recurrir a mercados externos.
El Ejecutivo insiste ante inversores en que no hay prisa por cerrar líneas nuevas si las condiciones implican costos elevados. Pero analistas externos advierten que el regreso ordenado a los mercados de deuda podría ser clave para consolidar la estabilización financiera y fortalecer la posición externa.
Factores que complican las negociaciones han surgido recientemente en el plano internacional: la escalada del conflicto en Medio Oriente —y la guerra con Irán, en particular— incrementa la aversión al riesgo y encarece el acceso al crédito para economías emergentes.
En el pasado inmediato, el Gobierno ya combinó recursos y herramientas financieras para enfrentar vencimientos: además del repo mencionado, el BCRA acumuló compras por alrededor de US$3.000 millones en lo que va del año, una fuente que el equipo económico considera utilizable junto con ingresos esperados por privatizaciones.
Los informes de grandes bancos internacionales reconocen avances fiscales e inflacionarios bajo la actual gestión, pero alertan sobre vulnerabilidades externas: reservas aún limitadas y la necesidad de normalizar el mercado cambiario. Un estudio de la consultora GMA Capital calcula vencimientos por unos US$30.000 millones entre 2026 y 2027, netos del FMI, lo que mantiene presión sobre la estrategia de financiamiento.
En términos de percepción de riesgo, el país mantiene un riesgo país por encima de los 500 puntos básicos; el Gobierno considera que ese indicador no refleja plenamente los progresos del plan económico y teme que una emisión bajo esas condiciones obligue a pagar tasas excesivas.
Qué está en juego para la economía
Si las autoridades logran líneas bilaterales a condiciones favorables, podrán proteger reservas y postergar una vuelta a los mercados voluntarios hasta que el contexto internacional mejore. En sentido contrario, la necesidad de financiar vencimientos con recursos propios puede reducir el margen del BCRA para intervenir en el mercado cambiario y aumentar la presión sobre la cuenta externa.
En las próximas semanas se terminará de definir la combinación de instrumentos que utilizará el Gobierno para el vencimiento de julio y para la ventana de pagos de los próximos años. Para los ciudadanos, el resultado afectará la estabilidad macroeconómica y la capacidad del Ejecutivo para implementar su programa sin recurrir a ajustes bruscos en gasto o política cambiaria.












