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Beto Casella volvió a la pantalla nocturna con un programa propio en América TV: BTV, Buena Televisión, que se emite a las 22:00. Su desembarco no solo recupera una figura con larga trayectoria, sino que también representa una apuesta por revitalizar una franja horaria que el canal busca consolidar.
El estreno mostró un equipo mixto: veteranos de la tele y nombres nuevos. Casella plantea un formato menos ligado al resumen diario que lo hizo famoso y más orientado a segmentos temáticos, música e invitados, con la intención de ofrecer un producto pensado para la madrugada.
Qué trae BTV
El conductor armó un panel amplio; entre los colaboradores se cuentan figuras reconocidas del espectáculo y la radio. Mandarina Contenidos incorpora así su cuarto ciclo en la programación del canal, un dato que refuerza la magnitud del lanzamiento.
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- Horario: 22:00
- Formato: segmentos temáticos y contenidos atemporales, más música e invitados
- Panelistas: Pachu Peña, Any Ventura, Ale Maglietti, Aníbal Pachano, Mariela Fernández, Agustín Guardis, Walter Queijeiro, Enzo Aguilar, Gabriel Cartaña y Leo Raff
- Equipo técnico y voces: locución de Mariano Flax; colaboración de Franco Casella y la voz de Blonda
Casella insiste en que en esta etapa prioriza poner el programa en marcha con calma: no vigila obsesivamente los números minuto a minuto y busca ante todo una convivencia fluida en el equipo y un producto que les guste a los participantes.
Un estilo conocido, pero distinto
Tras dos décadas vinculado a Bendita, Casella no reniega de su impronta como conductor; sin embargo, subraya que la nueva propuesta tendrá una identidad propia. Mientras en su ciclo anterior la columna diaria y el repaso del día eran centrales, ahora habrá mayor variedad y contenidos que no dependan de la agenda del momento.
El conductor admite que hay continuidad en su forma de hacer televisión —la audiencia lo reconoce y lo busca—, pero que la intención es que más de la mitad del programa se distancie del esquema previo.
La mirada personal detrás del presentador
En la charla con la prensa, Casella habló de su vida fuera del estudio: enfatiza el valor de la radio —un medio al que se siente especialmente ligado— y describe una vida social activa con varios núcleos de amigos. También mencionó a su familia: está casado con Carolina Wyner, es padre y abuelo, y pensamientos sobre la imagen que dejará en sus hijos y nietos guían parte de sus decisiones profesionales.
Además, relató la sorpresa que le producen las muestras de afecto público de artistas como Charly García o Gustavo Santaolalla: considera que el vínculo con la audiencia se construye con el tiempo, incluso a través de contenidos livianos que, sin embargo, llegan a públicos diversos.
Casella admite convivir con el llamado síndrome del impostor, una sensación de fragilidad frente al éxito que lo empuja a trabajar sin dar por sentado nada. Esa actitud, dice, le permite encarar los cambios con calma y aceptar que en cualquier momento puede terminar un ciclo.
Qué dice sobre la televisión y la popularidad
Para él, la noción de popularidad sufrió una fragmentación: hoy conviven distintos públicos y rutas hacia la fama, desde ídolos del pop hasta referentes de escena rockera o fenómenos en redes. En ese escenario, medir el éxito ya no es tan directo como en la época de pocos canales y audiencias masivas.
Casella también explica cómo la retroalimentación del público influye en la programación: si surgen tendencias claras en las devoluciones, el equipo lo modifica; la intuición y el contacto con la audiencia siguen siendo guías importantes.
Lo que importa hoy
El regreso de Casella a la noche de América supone varios efectos concretos: alimentar la competitividad de la franja de las 22:00, dar impulso a la productora Mandarina en la grilla y ofrecer una alternativa que mezcla entretenimiento y formato temático. Para la audiencia, representa la llegada de un conductor que, pese al recorrido, apuesta por renovar su propuesta sin perder su sello.
En definitiva, BTV nace con una hoja de ruta clara: priorizar el contenido y la convivencia del equipo por encima del escrutinio inmediato de los números, insistir en la cercanía con la audiencia y probar un pulso distinto para la televisión nocturna.












