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El clásico de Roald Dahl vuelve a las tablas porteñas: el Gran Rex se ha convertido en una gigantesca fábrica de chocolate y el musical que estrena el 4 de junio promete espectáculo, efectos y un reparto con nombre propio. Esta puesta recupera una historia icónica para varias generaciones y llega con una producción adaptada especialmente para su escenario.
En plena avenida Corrientes, la antesala al estreno fue una escena propia de la trama: un montaje que reproduce una vieja planta chocolatera atrajo a curiosos, fotógrafos y fans, mientras un descapotable y una figura gigante del personaje central anunciaban la celebración. Sobre el automóvil apareció el protagonista que encarna al excéntrico empresario chocolatero, sosteniendo el ticket que abre la puerta al interior del espectáculo.
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La presentación comenzó al caer la tarde y tuvo elementos callejeros —maquillaje de época, presentadores y la entrada en escena de los niños que interpretan a los afortunados portadores del pase dorado— que anticipan la dimensión visual del montaje. El interés no es solo local: producciones de este tipo impulsan la cartelera porteña y renuevan la oferta cultural familiar en la ciudad.
En el interior del teatro, el elenco atendió a la prensa y describió un ritmo de ensayos exigente: según el protagonista, los nervios son motores del trabajo y las pruebas finales todavía demandan esfuerzo, porque la puesta incorpora efectos y movimientos que exigieron modificar la estructura del Gran Rex.
- Estreno: 4 de junio.
- Lugar: Teatro Gran Rex, avenida Corrientes, Ciudad de Buenos Aires.
- Protagonista: Agustín Rada Aristarán como Willy Wonka.
- Charlies en escena: Dante Barbera, Mateo Argibay y Juan Martín Flores, entre otros.
- Elementos clave: escenografía ampliada para soportar grandes estructuras, efectos de levitación/ascensor, coreografías y varias compañías infantiles alternantes.
Los actores coinciden en que la obra busca recuperar la sensación de asombro de la historia: algunos revisitaron versiones cinematográficas para preparar el personaje; otros destacan el trabajo en equipo con los niños y la recuperación de un tono familiar que conecte con distintos públicos.
Voces desde el elenco
El intérprete de Wonka habló del compromiso con el proyecto: describió los ensayos como intensos y necesarios para ensamblar el conjunto técnico y actoral. A su lado, uno de los chicos que encarna a Charlie contó que la expectativa crece cada día y que hay ilusión por ver cómo funcionan los efectos que adelantaron durante la presentación.
Mery del Cerro, que asumirá el rol de la señora Bucket, comentó que la puesta teatral le permitió compartir una película recordada en la familia y que el musical era, en su opinión, el siguiente paso lógico para esa historia. Otro destacado, Sebastián Almada, contó que su transformación física para ser el abuelo sorprendió incluso a quienes conviven con él en los pasillos del teatro.
Parte del elenco adulto formado por los padres de los niños —a los que el equipo llama en tono jocoso “los chocopapis”— señaló que el montaje respeta el espíritu de la obra conocida, aunque incorpora cambios y sorpresas que podrán descubrirse en sala.
Qué esperar en sala
Según el equipo creativo y los protagonistas, el espectáculo combina música, números coreografiados, diseño de vestuario llamativo y efectos de escenografía diseñados para asombrar. La adaptación exigió refuerzos técnicos en el Gran Rex para soportar elementos voluminosos y escenas que, por su concepto, requieren movimientos y soporte especial.
En suma, no se trata solo de trasladar la película al escenario: es una apuesta por reinventar la experiencia teatral de una historia que ya forma parte del imaginario colectivo de varias generaciones.
Lo que queda claro: la función llegará pronta y con ambición de gran espectáculo; su propuesta puede reactivar la cartelera familiar y ofrecer una alternativa de entretenimiento que combina nostalgia con novedades técnicas.
Crédito fotográfico: RSFOTOS












