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Árbol llega a su aniversario con una gira intensa y un concierto “especial” en el Konex que promete sorpresas y una mirada sobre tres décadas de trayectoria. La banda está en un momento de alta actividad: ensayos, fechas consecutivas y una audiencia que hoy combina quienes crecieron con ellos y jóvenes que los descubren por primera vez.
En una conversación con Pablo Romero y Hernán Bruckner, ambos describieron cómo se preparan para el concierto aniversario y analizaron cambios clave en su carrera: la convivencia entre tradición y experimentación, la influencia de productores externos y la manera en que conectan con nuevas generaciones.
Ensayo, gira y ritmo implacable
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La banda atraviesa una racha de shows sin pausa: recientemente tocaron en ciudades del interior y compartieron escenario con proyectos como La Bomba de Tiempo. Entre la gira y la preparación del recital en el Konex, los músicos reconocen que el día a día es exigente pero también alimenta su energía creativa.
Romero explicó que la dinámica interna se ha consolidado con los años: tras treinta años sobre los escenarios, cada integrante conoce su lugar y se permiten explorar sin romper la cohesión del grupo. Para Bruckner, esa madurez facilita el trabajo en la sala de ensayo y en el estudio.
Un pasado que marcó el oficio
Los primeros discos de la banda fueron producidos por Gustavo Santaolalla, una experiencia que, según los músicos, dejó una impronta en su forma de entender la grabación y la producción. Más allá de la relevancia artística de esos álbumes, la relación con la producción les abrió la puerta a realizar trabajos para otros artistas y a desarrollar un aprendizaje técnico.
Hoy, además de tocar, la banda participa en labores de producción: nombre propios que han pasado por sus manos incluyen proyectos reconocidos del rock y el pop local. Ese cruce entre tocar y producir es, para ellos, una faceta esencial del oficio musical contemporáneo.
Cómo conviven varias generaciones en un mismo recital
Uno de los rasgos que destacan es la mezcla de público. Según Romero, desde la poscrisis de 2001 las familias comenzaron a asistir juntas a shows; la tendencia se consolidó después de la pandemia, cuando la banda notó un aumento de asistentes jóvenes.
Bruckner señaló que parte de ese atractivo proviene de la capacidad de reinterpretar canciones actuales y sumarlas al repertorio. En los últimos tiempos han adaptado temas de artistas como Duki y Lia Crucet al sonido de Árbol, una estrategia que funciona como puente entre distintas audiencias.
La mezcla de generaciones no es solo un dato estadístico: implica retos artísticos y comerciales. Mantener la identidad sin perder frescura exige decisiones sobre repertorio, producción y formato de los shows.
- Qué esperar en el Konex: un repaso de clásicos y versiones adaptadas, elementos de puesta en escena renovados y “sorpresas” anunciadas por la banda.
- Trayectoria: más de 30 años de carrera, con periodos de actividad intensa y lapsos de descanso que contribuyeron a la renovación creativa.
- Influencia en la escena: acercamiento intergeneracional y trabajo de producción con artistas de diferente perfil.
Industria, formato y autenticidad
La conversación también abordó la transformación del mercado musical: las plataformas digitales y las redes sociales cambiaron la manera de llegar a la audiencia. Romero advirtió sobre la tentación de “jugar para el algoritmo” y defendió al disco como objeto artístico: una fotografía del momento creativo de una banda.
Bruckner, por su parte, resaltó la dimensión técnica del oficio: producir implica escuchar al artista y decidir si uno puede sumar genuinamente al proyecto. Ese criterio ha guiado sus decisiones a la hora de ponerse detrás de la consola para otros músicos.
Una constante en Árbol ha sido la resistencia a encasillarse: su sonido atraviesa estilos —desde cumbia y folclore hasta guitarras rockeras— y esa heterogeneidad fue, según ellos, parte de su sello diferencial.
El regreso de la banda no fue planificado al detalle: surgió de reencuentros en la sala de ensayo, de comprobar que todavía existía el impulso de componer y tocar juntos. Ese proceso orgánico derivó en nueva música y en una agenda de shows que, por ahora, no se detiene.
Para el futuro inmediato, la consigna es clara: seguir en la ruta. Entre giras, producciones y presentaciones especiales, Árbol busca mantener vivo el vínculo con públicos diversos sin perder la autenticidad que les dio continuidad a lo largo de tres décadas.












