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Un nuevo desarrollo en la costa uruguaya pretende redefinir cómo se vive junto al mar: se trata de Médano, el último proyecto en el que trabajaron juntos el arquitecto Rafael Viñoly y su hijo Román, ahora en marcha y con una inversión cercana a los US$100 millones. Lo relevante hoy es que combina ambición inmobiliaria con estrategias ambientales que lo colocan en el mapa de proyectos residenciales innovadores de la región.
Proyecto y contexto
La obra comenzó a fines de agosto del año pasado en un predio de Canelones, a pocos minutos de Carrasco, sobre la costa que bordea Montevideo. Según sus promotores, el terreno —con más de 500 metros de frente— es único en el área metropolitana por no estar separado de la playa por una vía pública.
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La idea se diseñó durante los dos años previos al fallecimiento de Rafael Viñoly y, desde entonces, su hijo Román y el equipo han continuado con la ejecución. El desarrollo aspira a entregar cerca de 55.000 m² residenciales hacia 2028, apoyado en procesos constructivos acelerados.
Sintetizando lo esencial
- Inversión: aproximadamente US$100 millones.
- Unidades: 116 departamentos (80–330 m²), 12 penthouses y dos súper penthouses.
- Plazo estimado de entrega: 2028, con obra organizada para acelerar tiempos.
- Superficie construida: unos 55.000 m².
- Precios de preventa: desde US$360.000 hasta varios millones en penthouses.
Sostenibilidad como eje
El proyecto incorpora varias soluciones pensadas para reducir su huella y aumentar la resiliencia frente a episodios climáticos: una laguna artificial de casi dos hectáreas para retener aguas de lluvia, un techado verde de gran escala y una planta fotovoltaica de 5.500 m² que, según los desarrolladores, cubrirá más del 75% del consumo eléctrico del complejo.
Además, la piscina exterior climatizada —165 metros de longitud— se plantea como un elemento funcional para el intercambio térmico, contributivo al sistema de climatización del conjunto. Las autorizaciones ambientales se trabajaron en colaboración con la autoridad uruguaya competente, lo que, según el equipo, ayudó a priorizar soluciones de bajo impacto.
Materiales y construcción
Una de las apuestas técnicas es el uso mayoritario de mass timber: elementos estructurales prefabricados en madera maciza provenientes de procesos industriales locales. Este sistema no solo acelera la obra, sino que también retiene carbono durante la vida útil de la edificación, según sus impulsores.
Los promotores señalan que la madera se obtiene de bosques gestionados en el norte del país y que la ingeniería local adapta esos elementos para el montaje en obra, reduciendo así plazos que, con métodos tradicionales, se prolongarían considerablemente.
Cómo será vivir allí
El diseño busca reproducir la autonomía y privacidad de una casa dentro de un edificio. Entre los rasgos destacados están accesos directos desde los estacionamientos a las viviendas, una circulación vehicular organizada que evita cruces innecesarios entre residentes, y departamentos escalonados con balcones ajardinados que impiden que una unidad quede sobre otra.
Los espacios interiores incorporan ventanas de 2,90 m de altura que funcionan como solapas corredizas, facilitando la integración entre interior y exterior. Además, todas las viviendas cuentan con ventilación cruzada y gran superficie destinada a áreas comunes y amenities —más de 1.200 m²— incluyendo piscinas y zonas de recreación.
Implicaciones para el mercado
En términos inmobiliarios, el conjunto presenta una oferta limitada en tamaño y precio dirigida a un segmento alto, con tickets que van desde la preventa hasta unidades multimillonarias. Para la ciudad y la costa, el proyecto plantea preguntas sobre la relación entre desarrollo inmobiliario, acceso público a la costa y conservación del paisaje.
Legado y mirada a largo plazo
Para Román Viñoly, Médano es más que una obra: es la culminación de un diálogo profesional y personal con su padre. El proyecto recoge criterios de durabilidad y responsabilidad que ambos consideraban imprescindibles: invertir más hoy para evitar degradación futura y asegurar un mantenimiento que preserve la calidad del edificio con el tiempo.
Román describe la continuidad del trabajo tras la pérdida de Rafael como una responsabilidad asumida con la intención de mantener la coherencia del diseño original y, al mismo tiempo, adaptarlo a las exigencias actuales en materia ambiental y constructiva.
Por qué importa ahora
Este desarrollo suma a la discusión regional sobre cómo hacer edificaciones costeras más resilientes y menos emisoras de carbono, y lo hace combinando tecnologías constructivas locales con estrategias de paisaje. Si logra cumplir sus objetivos técnicos y ambientales, podría servir como caso de referencia para futuros proyectos en América Latina.
En resumen, Médano apuesta por un modelo híbrido: la experiencia habitacional de una casa con la escala y servicios de un edificio, sustentado en soluciones que buscan minimizar impacto y maximizar eficiencia energética.












