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La postulación de Kevin Warsh para presidir la Reserva Federal disparó un ajuste inmediato en las expectativas financieras globales: un dólar más firme y menos margen para políticas monetarias expansivas. Ese movimiento tiene efectos directos en economías vulnerables al flujo de capitales y a la cotización de la divisa, entre ellas la argentina.
Un vuelco en las expectativas globales
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Desde el anuncio de la Casa Blanca, los operadores reevaluaron el escenario de tasas en Estados Unidos. El Índice Dólar revirtió parte de sus pérdidas y ganó terreno tras la nominación, cambiando la dinámica que había dominado los mercados a comienzos de año.
Para la Argentina este repunte del billete verde llega en un contexto donde las monedas de sus principales socios comerciales —Brasil, China y la Unión Europea— se apreciaron desde abril, lo que amplificó la pérdida de competitividad en términos de tipo de cambio real.
Volatilidad y activos de refugio
La semana mostró episodios de tensión: la irrupción de una nueva herramienta de automatización por parte de Anthropic provocó ventas en el sector tecnológico, mientras que el oro sufrió una caída pronunciada en pocos días.
Curiosamente, en momentos de mayor nerviosismo los inversores buscaron seguridad en bonos del Tesoro de EE. UU.: la tasa a 10 años se moderó y cerró esa jornada en torno al 4,19%.
Impacto sobre los mercados argentinos
Los papeles locales en moneda extranjera fueron los más castigados por la ola global: el Merval medido en dólares retrocedió cerca de un 9,1% en la semana hasta el jueves, según registros de las plazas.
En contraste, los bonos internacionales emitidos por Argentina mostraron descensos más leves, en la horquilla del 0,6% al 0,7% semanal. El resultado fue un leve aumento del riesgo país, que pasó de 496 a 516 puntos.
- Acciones: caída marcada del Merval en dólares.
- Bonos globales: pérdidas moderadas, mejor comportamiento relativo.
- Reservas: incremento de US$266 millones en febrero y acumulado de US$1.424 millones en lo que va del año 2026.
- Declaraciones públicas de funcionarios apuntan a evitar emisiones en el mercado local por ahora, lo que deja otras vías de financiamiento sobre la mesa.
Tasas locales: ¿efecto transitorio?
La licitación del Tesoro del 28 de enero, con un rollover cercano al 124%, generó una contracción de liquidez estimada en unos $2 billones y alimentó temores sobre una suba sostenida de tasas domésticas.
No obstante, dos factores mitigaron el impacto: la reducción de la integración de encajes en efectivo desde febrero —que alivió la demanda de pesos en aproximadamente $1,2 billones en promedio— y un comportamiento estacional más tranquilo en la demanda de dinero. Como resultado, las tasas de corto plazo retrocedieron desde picos y la caución terminó cerca del 26,3% el jueves.
En la parte fija de la curva, instrumentos como Lecap marzo ofrecieron retornos modestos en la semana, del orden del 0,5% en los tramos más cortos.
Qué seguir en los próximos días
La subasta del Tesoro prevista para el 11 de febrero será un termómetro clave: su desarrollo marcará si la volatilidad de principios de mes fue un episodio aislado o el inicio de una tendencia más amplia. También será determinante la evolución del dólar nominal, que por ahora se movió en un rango relativamente estable entre $1.440 y $1.450.
En el plano internacional, las señales desde la Reserva Federal y cualquier nueva sorpresa en el frente de la inteligencia artificial tendrán capacidad de alterar apetitos por riesgo y precios de activos.
En síntesis: los movimientos recientes recomponen el mapa de riesgos para Argentina —mayor presión cambiaria potencial, sensibilidad de los activos locales a la fortaleza del dólar y la importancia de la gestión del Tesoro—. El mercado observa de cerca las próximas licitaciones y los comunicados de política monetaria en Washington.












