Casi tres meses después de su último contacto, la familia de Nicolás Merlano mantiene una búsqueda activa y sin certezas sobre su paradero en Italia. Su caso, que comenzó como un viaje de trabajo y turismo por Europa, puso en evidencia los límites prácticos de la asistencia consular y la urgencia de respuestas rápidas.
Nicolás, de 42 años y oriundo de Argentina, salió el 31 de mayo rumbo a Europa y combinaba trabajo con recorridos por varios países. Según su familia, pasó por Madrid, Barcelona, trabajó temporalmente en Francia, estuvo en Bélgica y finalmente viajó a Italia, donde se perdió el último rastro verificable de su paso.
- 31 de mayo: salida desde Argentina.
- 27 de junio: última comunicación por WhatsApp en la mañana; dijo estar vulnerable y sin dinero.
- 30 de junio: desde su cuenta de Instagram se envía un mensaje confuso a una amiga, que la familia considera sospechoso.
- Inicio de agosto: Interpol emite una alerta amarilla tras la denuncia presentada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°9.
- 28 de agosto: la fecha en la que vencía su estadía y tenía pasaje de regreso a Argentina.
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La familia relata que, en Italia, Merlano fue víctima del robo de su mochila en una playa cercana a Roma —con sospechas de que ocurrió en Ostia— y que en esa mochila estaban sus ahorros y la documentación. Desde entonces, los contactos se fueron diluyendo hasta cesar.

En la última llamada registrada, Nicolás dijo que había dormido en la calle y que no contaba con medios para desplazarse. La familia intentó transferirle 100 dólares, la única suma disponible en ese momento, pero cuando buscaron comunicarse de nuevo el teléfono ya no recibía mensajes. El último envío de WhatsApp mostró doble tilde sin lectura y el mensaje en Instagram que respondió a una amiga estaba redactado con errores, lo que aumentó las sospechas.
Los trámites legales se iniciaron rápidamente, pero la experiencia familiar resalta la complejidad burocrática: la Dirección de Argentinos en el Exterior de la Cancillería (DIARE) les indicó que para solicitar la intervención de Interpol era necesario contar con una denuncia en la Justicia federal. Ese paso se realizó y, a comienzos de agosto, la organización internacional publicó la alerta para recabar información.

La alerta incluye rasgos físicos y tatuajes identificatorios: un lunar en el mentón, un rombo pequeño en el cuello, un cactus en una pierna, un reloj con la inscripción “Tic Tac Efímero” y una caricatura del “Indio Solari” con lentes en otra pierna.
- Señales visibles: lunar en mentón; tatuajes notables en cuello, pierna y brazo.
- Documentación y dinero: presuntamente robados tras el episodio en la playa.
- Comunicación final: llamada de WhatsApp el 27 de junio; mensajes posteriores no confirmados.
Desde Cancillería les indicaron además la necesidad de un abogado internacionalista para avanzar con diligencias en territorio italiano, como la obtención de grabaciones de cámaras de seguridad. Esa exigencia encarece y retrasa las acciones prácticas, según cuenta Daniela, la hermana que lidera la búsqueda: tuvo que pedir licencia en su trabajo para coordinar gestiones mientras sus padres, residentes en Quilmes, no están en condiciones de viajar por su edad.
El caso dejó una red de preguntas sobre la eficacia y el alcance de una alerta amarilla de Interpol: la familia desconoce en concreto qué medidas se adoptan y cuánto puede acelerarse la investigación tras el primer mes sin novedades. Mientras tanto, mantiene activa una campaña en redes sociales para intentar obtener pistas.
La situación también plantea una lección para quienes viajan por cuenta propia: la pérdida de documentación y dinero puede dejar a una persona extremadamente expuesta y dependiente de la rapidez de las redes consulares y judiciales. En este caso, la ausencia de acceso inmediato a recursos legales y el retraso en la coordinación internacional parecen haber complicado la búsqueda.
Daniela, que habla en nombre del grupo familiar, resume su estado: “Hay mucha incertidumbre, desgaste y dolor”. Nicolás tiene un hijo de 15 años; la familia pide que quien tenga información se comunique con las autoridades correspondientes.











