El fuerte repunte de los valores del ganado abrió una ventana para que muchos productores vuelvan a invertir en equipos y en el propio rodeo. En la Semana Angus de Primavera, en Cañuelas, el titular de la Asociación Argentina de Angus explicó por qué considera que el sector tiene hoy margen para recuperar gastos postergados y qué condiciones faltan para consolidar ese impulso.
Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, dijo a LA NACION que el avance de los precios mejoró el poder de compra de los productores y está cambiando decisiones: desde renovar vehículos hasta comprar genética. Según su lectura, el escenario internacional también colabora, con una demanda firme y factores que reducen la oferta global.
Derito puso cifras: un novillo terminado cotiza actualmente entre $4.000 y $5.000 por kilo, con referencias habituales en torno a $4.500–$4.600, lo que equivaldría a aproximadamente US$3–US$3,50 por kilo. Esos valores, dijo, son “muy buenos niveles históricos” para la hacienda y explican por qué los productores están recomponiendo flujos de caja.
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En el otro extremo de los costos, la relación con el maíz sigue siendo favorable en términos de insumo-producto, aunque se ajustó tras la suba del cereal. En feedlots, Derito recordó que hacen falta cerca de siete kilos de maíz para generar un kilo de carne: un parámetro clave para calcular rentabilidad cuando el precio del grano varía.
En lo que respecta al comercio internacional, describió un contexto de demanda creciente y oferta acotada: menor stock ganadero en Estados Unidos, sequía en Australia y una política de retención de vientres en Brasil que podría reducir su colocación al mercado. Para la Argentina, estimó que entre el 30% y el 35% de la producción se exporta y que el resto —entre el 65% y 70%— atiende al mercado doméstico, donde la tradición de consumo de carne mantiene la demanda incluso con ciertas restricciones.
El impacto concreto se traduce en decisiones de inversión ya visibles: muchos operadores están destinando excedentes a renovar maquinaria, mejorar instalaciones y comprar reproductores de mejor genética. Derito señaló que cuando aparecen líneas de crédito con plazos y condiciones razonables, los productores también las consideran para acelerar mejoras productivas.

| Indicador | Valor aproximado |
|---|---|
| Precio del novillo | $4.000–$5.000 / kg (≈ US$3–3,5 / kg) |
| Relación maíz-carne (feedlot) | 7 kg de maíz → 1 kg de carne |
| Destino de la producción | Exportación: 30–35% • Mercado interno: 65–70% |
| Empleo directo en frigoríficos (est.) | ~60.000 puestos (estudio IAE, 2018) |
El efecto sobre la economía local es otro punto que Derito enfatizó: la cadena de la carne genera trabajo dentro de las plantas y en toda la logística que las rodea —personal de campo, veterinarios, transportistas y comercios de insumos—, además de ingresos municipales vinculados al traslado de hacienda.
Para poner en perspectiva el valor de la carne frente a otras exportaciones, Derito comparó el precio por kilo de dos bienes: una camioneta de alta gama, con un valor aproximado de US$30.000 y un peso de dos toneladas, equivaldría a unos US$15 por kilo; mientras que una tonelada de carne de Cuota Hilton exportada por US$22.000 representaría cerca de US$22 por kilo. Su argumento fue que, además del precio, la estructura de componentes importados en la industria automotriz reduce el aporte neto de divisas respecto a la carne.
Sin embargo, advirtió que para aprovechar plenamente la coyuntura es imprescindible mejorar la logística por carretera. “Lo que falta son caminos”, resumió, al criticar que la recaudación por tasas viales no siempre se traduzca en mantenimiento efectivo. Según su visión, la ausencia de una red vial adecuada encarece y dificulta el movimiento de la producción en un país de grandes distancias.
La visión de Derito también alcanza al sector lechero: como productor de tambo, observa inversiones similares en productores lácteos interesados en elevar eficiencia y capacidad. A la vez, subrayó una dificultad cultural persistente en parte de la ganadería: la menor utilización de herramientas financieras y de comercialización a futuro en comparación con la agricultura.
- Principales destinos de la inversión que ya se observa entre productores:
- Renovación de vehículos y maquinaria agrícola
- Reparación de alambrados e instalaciones
- Compra de reproductores y mejoras genéticas
- Adquisición de implementos para manejo y proceso (desmalezadoras, cargadores)
Por qué importa hoy: la combinación de mejores precios y una demanda internacional sostenida crea una oportunidad para recomponer capital y dinamizar economías regionales; pero sin infraestructura vial y políticas que incentiven inversiones a largo plazo, esa mejora corre el riesgo de quedar parcial o temporalmente desaprovechada.
Derito concluye que la actual renta del sector posibilita retomar inversiones aplazadas y que, con decisiones públicas y privadas coordinadas —mejor acceso a crédito y mantenimiento de vías rurales—, la actividad podría consolidar una curva de crecimiento que beneficie tanto a productores como a localidades donde la carne sigue siendo un motor económico.











