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En la cumbre del G-20 en Asheville, a principios de septiembre de 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que ni la administración de Donald Trump ni el FMI mostraron inquietudes sobre el cumplimiento del programa argentino y sostuvo que las metas pactadas se alcanzarán sin contratiempos. Sus declaraciones llegan en un momento en que indicadores como la inflación y las reservas marcan señales de mejora y generan mayor confianza internacional.
Caputo describió como productiva su reunión con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y destacó el respaldo que, según él, recibieron tanto del Tesoro estadounidense como de las autoridades del Fondo, entre ellas Kristalina Georgieva y el director general adjunto Dan Katz. En su relato, no hubo preguntas urgentes por la suba de la morosidad crediticia registrada en julio ni por el déficit fiscal.
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Qué dijo en Asheville y por qué importa
Durante un encuentro en el Omni Grove Park Inn, el ministro vinculó la evaluación positiva de los organismos internacionales con varios factores concretos: contracción de la inflación, compras de dólares por parte del Banco Central y la mejora de las reservas. Además, recordó los mecanismos financieros acordados en el último año —incluidos los swaps con China y Estados Unidos y garantías multilaterales— que, sostuvo, fortalecen la posición externa del país.

No fue una línea tenue de optimismo: Caputo aseguró que, incluso si se consideraran las ventas de activos que quedan fuera de la meta fiscal, Argentina terminaría por encima de lo previsto. Y aun sin ese componente, dijo, las cifras fiscales permitirán cumplir lo pactado con el organismo multilateral.
Riesgo político y respaldo externo
Preguntado sobre el impacto de las elecciones de medio término en Estados Unidos —y la posibilidad de un cambio de escenario político en Brasil—, el ministro respondió que no espera variaciones en el apoyo norteamericano. Según su lectura, el respaldo es ideológico y persistente mientras la administración actual permanezca en la Casa Blanca.
Caputo recordó además episodios de 2025 que, a su juicio, ya no pueden repetirse con la misma facilidad: la intentona que afectó mercados y que, según sus palabras, supuso pérdidas cercanas a los US$2.000 millones al sector privado. Ese episodio, añadió, reforzó la idea de que hoy el país tiene más “munición” para responder a choques en 2027.
| Tema | Evaluación oficial | Consecuencia práctica |
|---|---|---|
| Inflación | En descenso, según el gobierno | Reduce presión sobre tasas y expectativas |
| Reservas | Reservas en aumento | Mayor margen para intervenir en el mercado cambiario |
| Relación con FMI y Tesoro | Sin inquietudes públicas | Facilita aprobación de próximas revisiones |
| Riesgo electoral | Persisten dudas locales; Washington mantiene respaldo | Política y mercado siguen siendo factores de volatilidad |
- Para inversores: la narrativa oficial apunta a menor riesgo externo y a herramientas de respaldo que podrían moderar fuertes swings cambiarios.
- Para empresas: la mejora en la recaudación y la continuidad del programa fiscal prometen previsibilidad en el corto plazo.
- Para ciudadanos: la expectativa es que la inflación siga cediendo; sin embargo, los efectos reales sobre salarios y empleo seguirán requiriendo tiempo.
En su balance del G-20, Caputo calificó la cumbre como especialmente relevante por los temas debatidos —crecimiento, regulación de inteligencia artificial y diálogo público-privado— y señaló que la Argentina fue citada como un caso de referencia en la región. También evocó elogios directos de Bessent y otros líderes, que, dijo, reconocen el ajuste y el crecimiento como señales que hoy interesan a gobiernos y mercados.
Sin caer en certezas absolutas, el ministro presentó un escenario en el que la combinación de reservas más altas, líneas de financiamiento activas y la posibilidad de ventas de activos forman una red de protección ante posibles turbulencias. Aun así, admitió que habrá que permanecer atentos a la dinámica política doméstica de cara a 2027.
Qué hay que seguir en las próximas semanas: la próxima revisión técnica con el FMI —que el gobierno asegura enfrentar sin problemas—, la evolución de la morosidad bancaria y los indicadores de recaudación, y el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que pueden influir en el clima político internacional aunque, según la versión oficial, no debieran modificar el apoyo bilateral recibido.












