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Julián Álvarez no viajó con el Atlético a Marsella y su ausencia ya trasciende lo físico: el delantero le comunicó a Diego Simeone que no se siente con ganas de seguir en la plantilla y su entorno solicitó una reunión urgente con la directiva para avanzar hacia un traspaso al Barcelona. El episodio llega en plena ventana de fichajes y pone en riesgo la disponibilidad del atacante de cara al arranque de la Liga.
Fuera de la lista para Marsella
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El club incluyó en la expedición a prácticamente todos los disponibles; quedaron fuera por diferentes motivos Sørloth (lesión) y cuatro futbolistas que se reincorporaron tras sus compromisos internacionales: Baena, Llorente, Musso y el propio Álvarez. Aunque inicialmente estaba previsto que estos no viajaran, la decisión sobre Julián tomó otra dimensión por la situación personal que atraviesa.

En el vestuario se interpreta que la no convocatoria no responde solo a la carga de trabajo de cinco días de entrenamiento, sino a un desencuentro de voluntades: el jugador habría expresado falta de motivación para seguir vistiendo la camiseta atlética, y su representación reclama ahora interlocución con la cúpula dirigida por Miguel Ángel Gil Marín.
Qué está en juego en los próximos días
A menos de 48 horas del inicio de la Liga (el debut local ante el Málaga) y con la segunda jornada también en casa frente al Villarreal, el calendario obliga a una resolución rápida. Simeone desea contar con su referente ofensivo, pero la voluntad del futbolista y el pulso con la afición pueden condicionar la planificación inmediata.

- Para el Atlético: riesgo de comenzar la temporada sin su delantero titular si el conflicto no se desbloquea.
- Para el Barcelona: interés que podría intensificarse si la negociación se acelera en los próximos días.
- Para Álvarez: desgaste emocional y la posibilidad de prescindir de minutos en partidos clave mientras se define su futuro.
- Para la afición: posibilidad de reacciones fuertes en el Metropolitano, como ya ocurrió con otras salidas polémicas en el pasado.
El precedente que pesa
El club sabe que la reacción de la grada puede inclinar el destino de un jugador. La salida de Joao Félix, marcada por el descontento de la hinchada cuando dejó claro su deseo de marcharse, sigue siendo una referencia interna sobre las consecuencias públicas que genera este tipo de conflictos.
Por ahora, la reunión solicitada por el entorno de Álvarez con la directiva sigue pendiente. De ella dependerá si el delantero mantiene su postura, si el Atlético logra retenerlo por razones deportivas o si se abre una negociación formal rumbo a Barcelona.
La atención en las oficinas rojiblancas y entre los dirigentes del club catalán será máxima durante las próximas 72 horas: la decisión afectará no solo la alineación del estreno liguero, sino también la gestión deportiva y la dinámica del mercado de verano.












