Recaudación: 60% de pérdidas en tres años atribuible a la menor actividad económica

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Un informe reciente de Barclays alerta que la debilidad de la actividad económica y el estancamiento de los salarios están mermando los ingresos del Estado, y con ello erosionan uno de los pilares del plan fiscal del gobierno: el superávit fiscal. Ese deterioro reduce el margen para acelerar reducciones impositivas destinadas a estimular la economía en el corto plazo.

Barclays analiza el comportamiento de los recursos públicos entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2026 y concluye que la caída real de los ingresos se explica en gran medida por tributos vinculados con la actividad y el empleo.

Qué está pasando con la recaudación

El banco británico estima que alrededor del 60% del retroceso en la recaudación responde a impuestos atados al nivel de actividad y a los salarios. En términos agregados, los recursos totales se sitúan aproximadamente 2,6 puntos porcentuales del PBI por debajo de los niveles de 2023. Como resultado, el superávit primario acumulado de 12 meses se redujo desde un pico de 1,8% del PBI en enero de 2025 hasta cerca de 1,2% en los últimos meses.

Barclays proyecta que el resultado primario cerrará 2026 en torno al 1% del PBI, por debajo del objetivo del 1,4% pactado con el FMI. No obstante, el banco considera que esa cifra todavía podría estabilizar la deuda si se dan tasas reales de interés moderadas y crecimiento cercano al 2,5% anual.

Una recuperación desigual

La aparente contradicción entre algunos indicadores macro —niveles de actividad agregados elevados— y la caída de la recaudación se explica por la **composición** del crecimiento. Sectores como la minería, el agro y la energía muestran dinamismo, pero representan una porción limitada del PBI y no compensan la debilidad en segmentos que generan más empleo y consumo.

Consultoras locales señalan que rubros clave para la recaudación —construcción, industria y comercio— permanecen aletargados, mientras que el consumo masivo registra caídas constantes. Además, algunas mejoras registradas en julio tienen efectos contables o de calendario que distorsionan la lectura inmediata.

  • IVA, Ganancias, aportes a la seguridad social e impuesto a créditos y débitos: estos cuatro impuestos concentran buena parte de los recursos y explican la mayor parte del deterioro.
  • Gasto social: en el primer semestre se ubicó cerca de un 14% por debajo del mismo período de 2023.
  • Subsidios: cayeron alrededor de 61% interanual en el primer semestre.
  • Gasto de capital: registró una reducción cercana al 85% en ese mismo lapso.

Estos recortes en erogaciones fueron esenciales para generar el superávit inicial, pero ahora el margen para ajustar más el gasto es limitado: gran parte del presupuesto primario corresponde a partidas indexadas (jubilaciones, pensiones, asignaciones) que requieren cambios normativos para ser recortadas.

Variaciones por tributo y señales recientes

Los datos mensuales muestran lecturas mixtas. En julio hubo un rebote del IVA según varias consultoras, pero ese repunte estuvo influido por la utilización de saldos a favor y por el corrimiento de vencimientos de Ganancias. Al analizar junio y julio juntos, algunas estimaciones apuntan a una caída real acumulada en la recaudación.

Por su parte, los aportes de la seguridad social exhiben estancamiento y caídas interanuales, en parte por la dinámica del empleo y en parte por regímenes que reducen contribuciones para nuevos formalizados. El impuesto a los créditos y débitos también mostró retrocesos significativos en meses recientes, afectados además por nuevas exenciones y por la menor cantidad de días hábiles en julio.

Implicaciones para la política fiscal y la reforma tributaria

La situación complica la hoja de ruta del Ejecutivo. Tras más de dos años de ajuste, encontrar nuevos recortes notables en el gasto discrecional es cada vez más difícil; las consultoras advierten que “no quedan áreas obvias” para bajar. Eso reduce la capacidad de financiar medidas de alivio o de eliminar tributos sin afectar la sostenibilidad fiscal.

Un ejemplo concreto: la eliminación gradual del impuesto a los créditos y débitos que se está evaluando en la reforma tributaria tendría un impacto importante en las arcas públicas —casi 1,6% del PBI, según estimaciones—, lo que obligaría a compensar la pérdida con aumentos en otros tributos o con un mayor déficit.

Barclays relativiza que medidas puntuales y temporarias, bien focalizadas para sostener empleo y consumo antes de las elecciones, no serían vistas con alarma por los mercados; sin embargo, advierte que un cambio político que modifique de forma permanente la estrategia fiscal constituye el riesgo más importante para la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Qué conviene seguir en las próximas semanas

Los indicadores clave a observar son:

  • Evolución de la recaudación de IVA y Ganancias en los próximos meses, descontando efectos de calendario.
  • Comportamiento de los aportes a la seguridad social y del empleo formal.
  • Decisiones sobre la reforma tributaria y las compensaciones fiscales que proponga el Ejecutivo.
  • Movimientos del gasto indexado y señales de cambios normativos sobre jubilaciones y asignaciones.

En síntesis, la combinación de ingresos más débiles y un margen de ajuste por el lado del gasto limitado obliga al Gobierno a tomar decisiones difíciles: depender de una reactivación económica más sólida para recuperar recursos o profundizar el ajuste presupuestario, con el costo político y social que eso implica.

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