Inflación de julio cerca del 2%: qué significa para tu bolsillo

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Las principales consultoras privadas ubicaron la inflación de julio alrededor de 1,9%–2,1%, una cifra que, de confirmarse, cortaría por un mes la senda de desaceleración que venía registrándose, aunque sin alterar las expectativas de una nueva moderación hacia fin de año. El dato oficial del IPC lo dará a conocer el Indec el jueves 13 de este mes y servirá para validar estas estimaciones.

Tras el registro de junio —cuando el índice mensual cayó a 1,9%, el primer dato por debajo del 2% en diez meses—, los analistas atribuyen el leve repunte previsto para julio a factores estacionales y a cambios en precios alimentarios ligados a la evolución del tipo de cambio. En su mayoría, los equipos económicos esperan que la desinflación vuelva a imponerse en los próximos meses.

Cifras y lecturas puntuales

El relevamiento propio de CyT Asesores Económicos para el Gran Buenos Aires arrojó un aumento mensual de 1,9%, el mismo nivel que en junio y el menor desde agosto del año pasado. Según la consultora, ese registro dejaría la variación interanual del IPC nacional en torno al 33,5%, sin cambios frente a junio.

CyT destaca que en julio la inflación núcleo y los componentes estacionales se movieron con mayor intensidad que en el mes anterior, mientras que los precios regulados se desaceleraron. El empuje estacional provino, principalmente, del consumo vinculado a las vacaciones de invierno y del Mundial, que elevó tarifas aéreas y otros servicios turísticos.

En alimentos y bebidas —un rubro clave para la canasta familiar— CyT registró un alza mensual de 1,6%, por debajo del promedio general; la caída en los precios de algunas frutas contribuyó a moderar el avance. Por su parte, la indumentaria registró contracciones por el inicio de las liquidaciones de temporada.

Cómo proyectan las consultoras (estimaciones preliminares)

  • EcoGo: alrededor de 2,1% (dato preliminar). Señala estabilidad en rubros estacionales y bajas en indumentaria por liquidaciones; proyecta que los alimentos consumidos en el hogar crecieron 0,5% en la cuarta semana, y sitúa la inflación del rubro alimentos en cerca del 1,8% al sumar el consumo fuera del hogar.
  • Fundación Libertad y Progreso (Julián Neufeld): 2,1% con datos hasta la cuarta semana. Atribuye el rebote a la demanda estacional por vacaciones y a una mayor incidencia de alimentos por la depreciación cambiaria (aprox. 6% desde mayo).
  • Empiria (Mateo Borenstein): 1,9% (rango 1,8%–2%). Considera que el techo de variación mensual tenderá a situarse en torno al 2% y proyecta que hacia fin de año los meses podrían promediar más cerca del 1%.
  • Abeceb (Elisabet Bacigalupo): 1,9% —posible leve subida a 2% si la estacionalidad supera lo previsto—. Indica que la desaceleración de la inflación núcleo seguirá, aunque el efecto se verá compensado temporalmente por turismo, regulados y ciertos alimentos.
  • Analytica (Claudio Caprarulo): 2%. Observa una aceleración en alimentos y bebidas sin contrapesos suficientes en otros rubros.
  • Econviews (Alejandro Giacoia): 2%. Su relevamiento de alimentos mostró una suba cercana al 2,3% para el mes; también registraron incrementos en precios regulados.
  • Equilibra: 1,8%. Reporta una inflación núcleo de 1,7% y una subyacente que descendió a 1,9% tras el ajuste desde junio.

Los diagnósticos coinciden en que julio sería más una pausa estacional que un punto de inflexión: la mayoría de los expertos prevé que la tendencia de fondo —una desaceleración gradual de la inflación mensual— se reanude en el segundo semestre.

Qué implica esto para los hogares y la política económica

La persistencia de variaciones mensuales cercanas al 2% tiene efectos concretos:

  • Presión sobre el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones si los acuerdos salariales no ajustan al ritmo de los precios.
  • Reacomodamiento en presupuestos familiares por subas temporales en turismo, transporte y alimentos.
  • Señales para la política económica: por ahora, las consultoras no ven un desborde inflacionario que exija cambios abruptos en la macroeconomía, pero el camino dependerá de la evolución del tipo de cambio y de tarifas reguladas.

En resumen, las lecturas privadas sitúan a julio como un mes con cierto impulso estacional y alimentario que podría detener momentáneamente la desinflación, aunque la expectativa general es que la moderación de los precios vuelva a imponerse en los meses siguientes. El Indec, con su publicación del jueves 13, confirmará qué parte de esa fotografía corresponde al comportamiento final del mes.

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