Gobierno activa paquete urgente para frenar la incertidumbre económica

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El programa financiero presentado por el Gobierno hasta 2027 mejora la capacidad de respuesta ante shocks, pero no elimina todos los riesgos: la mayor holgura en el mercado cambiario es su principal ventaja inmediata y determinará cuánto tiempo puede sostenerse esa calma antes de la temporada electoral.

Tras la fuerte dolarización de carteras observada en la campaña hacia las legislativas de 2025, las autoridades reforzaron defensas para evitar una nueva salida masiva de capitales. En los últimos doce meses se registraron movimientos que modifican sensiblemente el mapa de riesgo y las herramientas disponibles para el próximo año.

¿Qué cambió en el último año?

Las reservas internacionales netas aumentaron en torno a US$ 3.000 millones en los últimos 12 meses. Paralelamente, la liquidez disponible para intervenir en el mercado de cambios —incluyendo recursos que no son inmediatamente exigibles— creció cerca de US$ 3.800 millones y se sitúa cerca de los US$ 26.000 millones. Esa holgura es la que hoy permite mayor margen de maniobra al Banco Central.

Además, el Central consiguió extender los plazos de los Repos hasta 2028, lo que reduce presión sobre los vencimientos cortos. Persisten, sin embargo, pasivos relevantes: por ejemplo, vencimientos relacionados con Bopreal por aproximadamente US$ 5.300 millones el año próximo.

Herramientas del Tesoro y plan de financiamiento

El Gobierno proyecta contar con un remanente de unos US$ 3.700 millones por colocaciones que excederían los vencimientos del año en curso. Para lograrlo, planea completar una operación avanzada de préstamos garantizados por organismos multilaterales por US$ 4.000 millones y colocar unos US$ 2.000 millones adicionales en deuda local —un bono con vencimiento en 2029 pensado para atraer a tenedores que hoy reciben cupones y amortizaciones de títulos reestructurados.

La colocación exitosa del bono 2028 refuerza la expectativa de iniciar el año siguiente con un colchón razonable, aunque no resulta una garantía absoluta frente a nuevas tensiones.

  • Vencimientos brutos 2027: US$ 24.900 millones.
  • Vencimientos netos previstos: alrededor de US$ 17.000 millones (incluye desembolsos del FMI y otros organismos y la renovación de tenencias públicas).
  • Estrategia del Tesoro: compra de US$ 4.900 millones al BCRA, financiamiento local por US$ 5.000 millones y US$ 3.500 millones provenientes de privatizaciones o endeudamiento adicional.

Ese esquema incluye la opción de volver al mercado internacional si el riesgo país sigue cediendo. En síntesis: la ruta es prudente, pero no exenta de incertidumbres.

Señales desde el balance cambiario

El informe del BCRA sobre los primeros cinco meses de 2026 muestra una mejora notable en la cuenta corriente: pasó de un déficit cercano a US$ 5.000 millones en 2025 a un superávit de aproximadamente US$ 2.000 millones. La explicación principal es el aumento de exportaciones de bienes (unos US$ 5.000 millones) y la caída de importaciones (cerca de US$ 4.000 millones).

En servicios hubo una mejora de US$ 1.400 millones, pero fue contrarrestada por mayores pagos por intereses y dividendos —cerca de US$ 1.700 millones y US$ 1.800 millones, respectivamente. En el plano financiero se observó una fuerte colocación de deuda por parte de empresas y provincias, que compensó menores desembolsos de organismos internacionales.

En conjunto, la oferta neta de divisas aumentó en los cinco primeros meses de 2026 en unos US$ 11.400 millones respecto al mismo período del año anterior, parte de los cuales se destinaron a satisfacer una mayor demanda de dólares por parte de ahorristas.

El sector industrial fue el mayor contribuyente a ese salto: redujo su déficit corriente en alrededor de US$ 4.600 millones y registró un incremento en ingresos netos de capital cercano a US$ 1.100 millones. Minería e hidrocarburos sumaron cerca de US$ 4.000 millones adicionales, repartidos entre cuenta corriente e ingreso de capitales.

Curiosa paradoja: la actividad industrial se mantiene levemente por debajo de los niveles de comienzos de 2025, pero las importaciones del sector cayeron un 18% mientras que las liquidaciones de exportaciones aumentaron un 14%.

Por qué importa ahora

La expansión sostenida de las exportaciones y la mejora en la oferta de divisas alivian la presión cambiaria y facilitan compras públicas de reservas. No obstante, acumular suficientes divisas en los próximos 15 meses como para blindar completamente la economía frente a riesgos políticos no resulta realista.

La solidez del sendero dependerá de tres factores concretos: el ritmo de llegada de financiamiento internacional, la continuidad de la recuperación de la confianza (vinculada a inflación y rentas reales) y decisiones de política que reduzcan la percepción de riesgo en el horizonte electoral.

En este contexto, la mayor liquidez en dólares y la reducción de vencimientos inmediatos no aseguran estabilidad automática, pero sí ofrecen tiempo y margen para que las medidas económicas y la gestión política consoliden una senda más estable hacia 2027.

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