Regularización en España peligra: activista argentina alerta que miles sin papeles quedarán fuera

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La regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno español abrió una ventana breve pero decisiva para cientos de miles de personas sin permiso: el tiempo corre y, según activistas, los requisitos y las trabas prácticas amenazan con dejar fuera a un volumen significativo de solicitantes. La medida, impulsada por la plataforma Regularización Ya, ya genera tensiones políticas y logísticas mientras avanza el conteo de peticiones.

Plazo corto y condiciones estrictas

El periodo habilitado para presentar solicitudes comenzó el 16 de abril y concluye el 30 de junio. Para poder optar a la regularización es imprescindible demostrar residencia en España con anterioridad al 31 de diciembre del año pasado.

Los documentos aceptados para acreditar la permanencia son variados: desde el sello de entrada en el pasaporte (incluso si está caducado) hasta la tarjeta de embarque del viaje, apuntes de transporte público, un certificado médico o recibos bancarios. En todos los casos debe aparecer el nombre completo y la fecha del trámite.

Quienes no tramitan petición de asilo deben aportar además al menos una de estas pruebas: un contrato de trabajo previo, constancia de hijos menores o dependientes con discapacidad, o un certificado oficial que acredite una situación de vulnerabilidad.

Otro requisito ineludible es contar con un certificado de antecedentes penales emitido por el país de origen.

Cifras que tensionan el proceso

Concepto Dato Observación
Plazo para presentar solicitudes 16 abr. – 30 jun. Ventana administrativa única
Solicitudes recibidas (hasta 22 may.) 549.596 Supera la previsión gubernamental
Solicitudes admitidas 91.505 Resto en revisión
Estimación de inmigración irregular (2025) 840.000 Fuente: Funcas
Firmas reunidas por Regularización Ya Más de 700.000 Se necesitaban 500.000 para la iniciativa

El Ejecutivo había calculado que la norma beneficiaría a alrededor de medio millón de personas, pero los números del registro y los estudios sobre población irregular indican que la demanda podría ser sensiblemente mayor.

Obstáculos prácticos que complican el acceso

Victoria Columba, portavoz de Regularización Ya y residente en España desde hace más de dos décadas, señala que el margen temporal y las exigencias administrativas son los principales riesgos: muchas personas no disponen del padrón, no pueden obtener certificados desde sus consulados o enfrentan costes elevados para legalizar documentación —a veces superiores a 300 euros— que los hace inaccesibles.

Temporeros que trabajan en recolección o quienes viven en localidades pequeñas no siempre tienen acceso a las oficinas que expiden certificados de vulnerabilidad. Además, consulados de ciertos países están demorando o condicionando trámites imprescindibles para completar la solicitud.

  • Acceso a consulados: trámites paralizados o complicados en algunos países de origen.
  • Coste y tiempo: legalizaciones y compulsa notarial con tarifas y plazos que no favorecen a personas en situación precaria.
  • Pruebas de residencia: trabajadores temporales o desplazados que carecen de documentación local (padrón).

Choque político y riesgo de recursos

La regularización fue recurrida ante el Tribunal Supremo por la Comunidad de Madrid, el partido Vox y otras agrupaciones que alegan efectos negativos sobre servicios públicos, vivienda y seguridad. El alto tribunal decidió no suspender el proceso, por ahora, y la tramitación continúa.

Desde sectores contrarios argumentan que la medida presionará aún más un sistema ya tensionado; los defensores, en cambio, recuerdan que las personas sin permiso también contribuyen a la economía —por ejemplo, mediante el IVA— y que la regularización pretende incorporar esas vidas a la protección administrativa y laboral.

Consecuencias si muchas solicitudes quedan incompletas

Columba y otras organizaciones temen que las solicitudes rechazadas por falta de documentación desemboquen en órdenes de expulsión. La referencia histórica que citan es la regularización de 2005-2006: tras aquel proceso hubo un incremento de deportaciones en los años siguientes.

Para atajar el problema inmediato, colectivos y activistas han puesto en marcha apoyos prácticos: emisión de certificados de vulnerabilidad en la calle, campañas de financiación colectiva para cubrir costes de legalizaciones y presión sobre ONG y administraciones para agilizar trámites.

¿Por qué importa ahora?

El calendario legislativo europeo y la entrada en vigor de un nuevo pacto migratorio con políticas más restrictivas añaden urgencia: la medida en España se presenta como una última oportunidad para regularizar trayectorias previas a la nueva normativa comunitaria. Si la burocracia y los plazos impiden completar las solicitudes, la apertura puede transformarse en un proceso que deje fuera a muchas de las personas que pretende proteger.

El desenlace dependerá tanto de la capacidad administrativa para tramitar miles de expedientes en semanas como de la respuesta de consulados, ONG y recursos legales que lleguen en las próximas semanas. Para cientos de miles, el plazo del 30 de junio marcará si su situación cambia o si quedan expuestos a futuras medidas de control y expulsión.

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