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Un ambicioso proyecto inmobiliario chino en Malasia quedó a medio construir y ahora sirve de advertencia: lo que debía ser una ciudad modelo para compradores extranjeros se ha transformado en un conjunto de torres mayoritariamente vacías, con consecuencias concretas para inquilinos, inversores y autoridades. La paralización del desarrollo revela cómo la crisis del sector inmobiliario en China puede trasladarse a proyectos internacionales y afectar economías locales.
Quienes vivieron por poco tiempo en ese complejo describen una experiencia desoladora: soledad, servicios cerrados y promesas incumplidas. Muchos arrendatarios decidieron marcharse apenas pudieron; otros propietarios, que compraron desde China, intentan ahora evaluar si podrán recuperar su dinero.
Una obra diseñada para atraer compradores chinos
Forest City, impulsado por el gigante constructor Country Garden, fue concebido como una ciudad en islas recuperadas frente a Johor Bahru, en el sur de Malasia. Los folletos mostraban campos de golf, parques acuáticos y centros comerciales. En la práctica, apenas se completó una fracción del plan y la ocupación es mínima.
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El proyecto apuntó al mercado de clase media de China: viviendas fuera del país que servirían como inversión o como segunda residencia. Para los residentes locales, en cambio, los precios resultaron prohibitivos.
Hoy la escena es la de un desarrollo con muchas instalaciones inconclusas, tiendas cerradas y espacios públicos que parecen abandonados. Existen advertencias en la costa sobre la presencia de cocodrilos y testigos mencionan atracciones infantiles funcionando vacías.
Datos clave
- Porcentaje construido: cerca del 15% del proyecto original.
- Ocupación real: poco más del 1% de las unidades están habitadas, según estimaciones recientes.
- Deuda de Country Garden: se calcula alrededor de los US$200.000 millones.
- Apoyo estatal: Country Garden figura en una lista preliminar de desarrolladores que podrían recibir respaldo del gobierno chino, aunque el alcance es incierto.
- Factores locales: restricciones de visado para compradores extranjeros en 2018 y la pandemia redujeron la demanda prevista.
Para residentes temporales como un ingeniero informático que vivió allí durante menos de un año, el balance fue rotundo: prefirió perder depósitos y marcharse antes que seguir en un entorno que describe como inquietante y solitario.
Por qué importa ahora
Forest City funciona como un barómetro de riesgos que aquejan a desarrolladores chinos que expandieron proyectos fuera de sus fronteras cuando el crédito fluyó con facilidad. La dificultad para terminar obras y atraer residentes tiene implicaciones directas:
- Riesgo financiero para compradores que invirtieron desde el extranjero.
- Impacto en la reputación y liquidez de las empresas constructoras chinas.
- Presión sobre gobiernos locales por proyectos incompletos y terrenos recuperados con alto costo ambiental y fiscal.
Especialistas señalan que la dinámica es la misma que en otros frentes: los desarrolladores suelen depender de preventas para financiar obras, pero la incertidumbre frena las compras y rompe ese ciclo.
Factores internos y externos que aceleraron la crisis
En China, regulaciones más estrictas impuestas en 2021 para enfriar el mercado llevaron a un ajuste brusco. Empresas como Evergrande y Country Garden se encontraron con escasez de liquidez. Esta semana, la banca de Evergrande obtuvo una prórroga judicial en Hong Kong para negociar con acreedores, una señal del estrés persistente en el sector.
En el caso de Forest City, también actuaron decisiones políticas y logísticas: medidas migratorias en Malasia, las limitaciones de desplazamiento durante la pandemia y controles sobre los gastos en el exterior de compradores chinos redujeron la demanda esperada.
Testimonios y reacciones
Vecinos que aún residen en las torres cuentan pasillos oscuros, plantas enteras casi deshabitadas y una sensación de abandono. Algunos propietarios en China han recurrido a redes sociales para expresar su frustración: denuncian instalaciones incompletas, baja liquidez del mercado secundario y caída en el valor de sus unidades.
Desde la empresa, la respuesta oficial ha sido mantener un tono optimista: Country Garden asegura que las operaciones continúan y destaca planes para integrar el desarrollo en una potencial zona económica especial entre Malasia y Singapur. Sin embargo, la falta de liquidez pone en duda los plazos y la viabilidad de terminar las obras.
Lecciones y apuestas futuras
Analistas inmobiliarios sugieren que la combinación de ambición rápida y poca previsión financiera es una receta para el estancamiento. Proyectos de gran escala en entornos politizados o remotos requieren no solo capital, sino también demanda real y respaldo institucional sostenido.
En última instancia, el destino de Forest City dependerá de decisiones políticas en Pekín y de la capacidad de Country Garden para acceder a financiación. Mientras tanto, muchos inquilinos y compradores han optado por cortar pérdidas: “no volvería a vivir allí”, dicen algunos exresidentes, que prefieren recuperar su vida antes que aguardar por promesas incumplidas.












