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Este sábado, Virus volvió a Quality para conmemorar el 40.º aniversario de Locura, su disco más influyente. El concierto no solo repasó clásicos: demostró que esas canciones siguen conectando con públicos de distintas generaciones.
Marcelo Moura y Mario Serra, fundadores de la banda, encabezaron un show que mezcló recuerdos y energía intacta. Con la formación actual en el escenario, la velada funcionó como una reelaboración del repertorio más que como una mera sesión de nostalgia.
La noche, por momentos
El arranque fue íntimo: las luces se encendieron y la banda abrió con Sin disfraz, seguida por Tomo lo que encuentro y Superficies de placer. La puesta en escena fue sobria pero llena de matices, con Moura alternando intensidad vocal y guiños escénicos.
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En un pasaje del recital, el cantante puso a prueba al público tras interpretar Volátil, tema del álbum Tierra del Fuego. Al recibir pocas respuestas, bromeó sobre el desconocimiento del disco, cuyo registro de 1988 marcó el primer trabajo sin la participación de Federico Moura.
Federico reapareció en la memoria colectiva del público en el sexto tema de la lista: Marcelo eligió Dicha Feliz como homenaje y explicó que era uno de los preferidos del exlíder. Fue uno de los momentos más emotivos de la noche, breve pero cargado de reconocimiento.
La celebración del cuarenta aniversario fue excusa para desplegar un repertorio que incluyó piezas emblemáticas: Persuadida, Polvos de una relación, Imágenes paganas —con Moura usando la pandereta—, Ausencia, Mirada speed y Me puedo programar, entre otras.
En imágenes más cotidianas del show, Marcelo encendió un cigarrillo para interpretar Soy moderno, no fumo y lanzó caramelos al público durante Luna de miel en la mano. Antes de la recta final, Mario Serra protagonizó un solo de batería que elevó la tensión del público y reafirmó su papel central en la banda.
El cierre sumó uno tras otro los hits: Amor descartable, Agujero interior y el infaltable Wadu-Wadu. Tras aparentar concluir, la banda volvió para interpretar Carolina y despedirse definitivamente.
- Apertura: Sin disfraz, Tomo lo que encuentro, Superficies de placer.
- Homenaje a Federico: Dicha Feliz, momento emotivo y recuerdo constante durante la noche.
- Interacción con el público: Preguntas sobre Tierra del Fuego, lanzamiento de caramelos y recursos performáticos.
- Destacado instrumental: Solo de batería de Mario Serra.
- Final: Ronda de éxitos y un encore con Carolina.
Por qué importa ahora
Que un disco publicado hace cuatro décadas aún convoque y suene vigente dice algo sobre su capacidad para resonar con contextos distintos. Locura no solo conserva canciones que se han vuelto himnos del rock argentino, sino que mantiene una sonoridad que parece anticiparse a nuevas generaciones.
El espectáculo mostró además cómo una banda puede honrar su pasado sin quedar atrapada en él: los temas se reinterpretaron con cierta libertad, manteniendo su esencia pero mostrándose receptivos al presente cultural.
Para los asistentes y para la escena local, la jornada confirmó que el legado de Virus —y la impronta de los Moura— sigue ejerciendo influencia, tanto en la memoria colectiva como en la práctica en vivo de un grupo que, cuatro décadas después, sigue buscando diálogo con su audiencia.












