La actuación de un chico de 13 años conmovió anoche en el debut del reality musical de El Trece: su versión de una canción de Abel Pintos provocó lágrimas en el autor y desató una ola de repercusiones que llegaron hasta las mediciones de audiencia. Por eso la noticia importa hoy: combina un momento televisivo potente con un impulso real en el prime time del canal.
Lorenzo Fiorotto, oriundo de Gualeguaychú, subió al escenario visiblemente nervioso y terminó marcando uno de los pasajes más recordados del programa. Eligió interpretar el tema del propio Abel Pintos, y su intención fue tan clara como poco habitual entre los concursantes: quiere usar la música para ayudar a otros, no para buscar fama.
La reacción en el estudio fue inmediata. Además de Pintos, el jurado integrado por La Mona Jiménez, Jimena Barón, Joaquín Levinton y el invitado internacional Carlos Baute elogió la voz y la sensibilidad del joven. El conductor Guido Kaczka también mostró su emoción.
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El punto culminante llegó cuando Pintos invitó a Lorenzo a cantar junto a él; la dupla sobre el escenario intensificó la emotividad y dejó imágenes que se viralizaron en redes sociales durante la madrugada.
- Edad: 13 años.
- Procedencia: Gualeguaychú.
- Canción: tema de Abel Pintos, interpretado en el programa.
- Motivación: afirmó que su objetivo es cantar para conseguir fondos y ayudar a chicos necesitados, por encima de la búsqueda de fama.
- Dueto: Abel Pintos lo invitó al escenario tras la presentación.
- Viralización: videos y mensajes difundidos masivamente en redes tras el programa.
Impacto en la grilla y en el público
El estreno del ciclo, conducido por Kaczka, dejó a El Trece en una posición más competitiva en el horario central: el show debutó rondando los 7 puntos de rating y llegó a un pico de 8 en su franja más álgida. Se enfrentó a MasterChef Celebrity, que dominó con un pico de 16 puntos durante una tanda en la que hubo dos eliminaciones en vivo.
Más allá de la diferencia con el programa de Telefe, la nueva apuesta musical consiguió mantener una audiencia estable entre los 7 y 8 puntos, un dato relevante para la cadena después del noticiero central. El formato reúne a más de 200 participantes y un jurado con figuras consolidadas, lo que explica el interés inicial del público.
Para la industria, el suceso tiene doble lectura: por un lado, confirma que historias humanas y momentos emotivos todavía potencian el contenido televisivo; por otro, ofrece a El Trece un punto de partida para recuperar tracción en las noches, especialmente con la vuelta de Kaczka al horario estelar.
La repercusión en redes mostró además un componente social: muchas de las menciones y compartidos se centraron en la actitud del chico y en la idea de usar la música como herramienta solidaria, un mensaje que conectó con audiencias más allá del habitual público televisivo.
En definitiva, la actuación de Lorenzo no fue solo un momento sentimental dentro de un programa: se convirtió en el episodio que reforzó la apuesta editorial del ciclo y aportó un impulso de audiencia en una noche clave para la televisión abierta.











