Claudio Orellano en LAM sorprende al decir que aún lo reconocen en la calle

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El histórico locutor Claudio Orellano vuelve a escucharse en la televisión argentina: su voz ahora acompaña a LAM, el programa que conduce Ángel de Brito. La incorporación de un referente de la radio y la TV de los años 90 pone en primer plano tanto la nostalgia por un estilo periodístico tradicional como las transformaciones que atraviesa el medio.

Orellano, figura reconocida por su paso por emisoras y canales emblemáticos, aterriza en América con un contrato por tiempo limitado y una función claramente moderna: aportar presencia sonora a un ciclo de actualidad y entretenimiento. Su regreso al primer plano mediático llega después de décadas en las que su trayectoria transitó entre noticieros, locución institucional y voz en estadios.

La llegada a LAM y el recibimiento

La convocatoria surgió tras una charla cordial con la producción del programa y un intercambio directo con su conductor. Según cuenta, le ofrecieron un contrato hasta fin de año y lo incorporaron rápidamente: empezó un lunes y percibió desde el primer día un entorno de trabajo cálido y con libertad creativa para desempeñarse.

Para la audiencia, su presencia funciona como un ancla: una voz conocida que resume experiencia y oficio, y para el programa representa una apuesta por recuperar registros sonoros que generan identificación inmediata.

Momentos clave de su carrera

  • Década de 1980: primeros pasos en radio y televisión, con actuaciones en estaciones como Radio Argentina y Rivadavia.
  • 1994-2000: conductor del noticiero central de Crónica TV; su ciclo acumuló múltiples reconocimientos en ese lapso.
  • Tras dejar la conducción, se volcó a la locución institucional y al rol de voz del estadio en eventos de Boca Juniors, además de colaborar en programas como Intrusos.
  • Recientes participaciones incluyen entrevistas y registros para documentar episodios históricos del canal que marcaron su carrera.

De Crónica TV a la radio: legado y recuerdos

Su etapa en Crónica TV se recuerda por haber definido un estilo de cobertura en la tele abierta de los 90: ritmo, presencia y una estética propia que todavía remite a ese período. Orellano habló en entrevistas sobre la repercusión que tuvo su paso por ese noticiero; dijo que la gente aún lo asocia con aquellos años, lo que evidencia el impacto duradero de su voz y su imagen.

También colaboró en proyectos con ex colegas y fue convocado para reconstrucciones históricas, como la cobertura inicial del atentado a la AMIA en 1994. En varias de esas instancias se lo pidió tanto como entrevistado como para aportar su testimonio sobre la operación periodística de aquel momento.

Qué piensa sobre los cambios en los medios

Orellano observa con distancia el movimiento actual de la información: nota la menor fidelidad a los noticieros tradicionales y el auge de plataformas digitales, contenidos cortos y redes sociales como fuentes primarias. Reconoce que hoy los consumos son distintos —con audiencias que priorizan clips y resúmenes— y advierte la aparición de presentadores menos preparados, un fenómeno que, según él, exige mayores estándares profesionales.

Al mismo tiempo mantiene su pasión por la radio, aunque admite que escucha menos emisiones en vivo que en su juventud; su rutina informativa combina portales, videos breves y, cuando lo considera necesario, entrevistas extensas que ve en su totalidad.

Inicios inesperados y anécdotas

Su llegada a la locución tuvo un inicio casi fortuito: tras recibirse como locutor, participó en emisiones y castings que lo llevaron a trabajar con figuras consagradas. Entre las historias personales que subraya está su vínculo con Cacho Fontana, que lo seleccionó en un concurso masivo y contribuyó a su salto profesional.

También rememora episodios íntimos de camaradería con colegas, anécdotas de estudio y gestos de reconocimiento que marcaron sus primeros años en la radio y la TV.

Implicaciones para la industria

La incorporación de Orellano a un ciclo contemporáneo no es solo un guiño nostálgico: ilustra cómo los productores buscan equilibrios entre renovación y credibilidad. Una voz con trayectoria aporta:

  • Autoridad sonora que facilita la conexión con audiencias de distintas generaciones.
  • Una señal para anunciantes y programadores sobre la apuesta por contenidos híbridos (entre lo informativo y el entretenimiento).
  • Un recordatorio de que el oficio —formación, rigor y experiencia— sigue siendo un activo valorado en un entorno dominado por la inmediatez digital.

Claudio Orellano vuelve a ser escuchado en la pantalla, pero su recorrido habla también de las transformaciones del periodismo audiovisual: estilos que persisten, plataformas que compiten y profesionales que buscan adaptarse sin renunciar a su sello.

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