Sinaloa: Mauro Albarracín alerta que jóvenes sueñan con ser narcos

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Mauro Albarracín, conocido en redes como Lesa, pasó de recorrer el conurbano bonaerense a convertirse en un creador de viajes con alcance global; su experiencia expone hoy riesgos, tensiones y las limitaciones económicas que enfrentan los influencers que documentan zonas en conflicto. En una charla reciente con el equipo de Infobae en Vivo, el youtuber relató por qué su trabajo sigue siendo un ejercicio constante entre la curiosidad y la exposición personal.

Albarracín contó que no suele viajar sin filmar: el desplazamiento es su trabajo. Tras años enfocándose en historias urbanas del Gran Buenos Aires, tardó un tiempo en consolidar su nueva imagen como reportero de rutas internacionales. Ese proceso implicó también perder parte de su audiencia original, lo que, según él, generó reacciones adversas en redes.

El precio de cambiar de formato

El creador explicó que dar ese salto implicó resignar público y enfrentar críticas constantes. Su núcleo de seguidores del conurbano, dijo, lo acompaña, pero otra porción no aceptó el giro hacia los viajes. Frente al «hate», Albarracín adopta una postura distante: toma los ataques como algo inevitable y admite que la experiencia le enseñó a desactivar la ansiedad por las cifras.

Sobre las métricas, afirmó que su relación con los números cambió radicalmente: mientras al principio un estreno lo ponía nervioso, hoy prefiere esperar 24 horas antes de revisar resultados. Cree que los contenidos de viajes dejaron de ser únicamente una guía geográfica para convertirse en la narración de una personalidad y en la reacción de una comunidad ante cada lugar.

Riesgos en terreno: favelas, cárteles y zonas de guerra

La conversación abordó también el auge del turismo en la favela Rocinha y los límites éticos y de seguridad de ese fenómeno. Albarracín relató un episodio grave ocurrido en Brasil durante una filmación en una favela de São Paulo: aseguró que en una entrada sin permisos fue interceptado por motorizados y retuvieron al equipo por aproximadamente una hora, en un episodio que describió como «angustiante» y del que, según contó, logró salir tras negociar con los responsables.

Además, mencionó viajes a regiones de alto riesgo como Sinaloa y Jalisco en México, y su paso por Ucrania en medio del conflicto. Sobre México dijo que la presencia del narcotráfico penetra la cultura local y que la violencia y la glorificación de figuras criminales complican cualquier intento de cambio social. En el caso de Ucrania, subrayó el contraste entre los mapas y la experiencia real: ver ciudades afectadas por bombardeos y la huida de habitantes lo hizo tomar conciencia del costo humano del enfrentamiento.

Respecto a la cobertura en zonas peligrosas, Albarracín señaló que viaja informado y preparado, pero admitió que el desafío personal más difícil es transmitir esos riesgos a su familia. También dijo que, en ocasiones, el material más crudo termina penalizado por las plataformas.

Cómo se sostiene económicamente un creador de viajes

Sobre el modelo de negocio, explicó que trabaja con productor y editor y que la principal fuente de ingreso sigue siendo YouTube a través de la publicidad. Sin embargo, puntualizó dos limitaciones: los ingresos por publicidad suelen ser menores para creadores en Sudamérica que para colegas de Estados Unidos o Europa, y los contenidos que muestran violencia o escenas sensibles tienden a ser desmonetizados.

  • Seguridad: filmar en territorios informales o en conflicto implica riesgos reales, según su testimonio.
  • Audiencia: cambiar de formato puede alejar a parte del público original y generar reacciones negativas.
  • Métricas: la presión por los números disminuye con la experiencia; la paciencia se vuelve una herramienta profesional.
  • Monetización: la publicidad digital es la principal entrada, pero es inestable y discriminatoria por región y contenido.

El testimonio de Albarracín resume tensiones que atraviesan a muchos creadores: la búsqueda de historias auténticas choca con límites de seguridad, criterios de las plataformas y expectativas de la audiencia. Para lectores y profesionales del periodismo digital, la conversación plantea preguntas actuales sobre ética, protección y sostenibilidad económica de quien documenta lugares sensibles desde un celular.

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