En medio de la conmoción por el violento asalto que sufrió su hogar en Banfield, el conductor Sergio Lapegüe compartió una imagen que buscó devolver calma: la celebración del cumpleaños de su madre, rodeada de la familia. La foto, publicada días después del hecho, sirve hoy como un gesto público de contención y reaseguro para quienes siguieron el caso.
La postal muestra a Elba, de 90 años, sentada en su silla de ruedas y flanqueada por parientes cercanos; rostros que transmiten cuidado y cierta serenidad luego de una jornada difícil. En las redes, la esposa de Lapegüe, Silvia “Bochi” Todaro, dedicó un saludo afectuoso que marcó el tono íntimo de la celebración.
El contexto explica por qué la escena tomó tanta repercusión: Elba padece Alzheimer y fue víctima de una entradera en la que, según denunciaron los familiares, cuatro delincuentes ingresaron al domicilio, sorprendieron a la mujer y a sus cuidadoras, y se llevaron dinero y un teléfono móvil. Antes de irse, los asaltantes retiraron los equipos de grabación —los DVRs—, detalle que las autoridades y la familia interpretaron como una señal de planificación para borrar pruebas.
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Lapegüe difundió además un registro en el que se ve el interior de la vivienda revuelto. Su testimonio describió episodios de agresión contra las personas que cuidaban a su madre y la escena de desorden que encontró al llegar. Para la familia, la violencia fue particularmente dolorosa por la condición de vulnerabilidad de la víctima.
- Victimarios: cuatro personas que ingresaron al domicilio.
- Bienes sustraídos: dinero en efectivo y un teléfono celular.
- Acción sobre pruebas: extracción de los equipos de grabación (DVR).
- Afectados: la adulta mayor y sus cuidadoras fueron maltratadas.
La publicación del cumpleaños tuvo, entonces, un sentido doble: no pretende minimizar lo ocurrido, sino mostrar que Elba sigue acompañada y que la familia intenta recomponer la cotidianeidad. Para muchos seguidores y vecinos, la imagen funcionó como un alivio simbólico después de la angustia.
En las declaraciones que dio el conductor en días previos, quedó expuesto el desgaste emocional que implica convivir con el avance del Alzheimer: las visitas diarias, el gesto de tomar la mano y la búsqueda de momentos de conexión. Un objeto en particular —el piano que pertenecía a su madre— apareció como emblema de ese vínculo; un puente emocional en medio del caos.
Las redes se llenaron de mensajes de apoyo: colegas, conocidos y usuarios expresaron solidaridad con la familia mediante saludos y palabras de aliento. Ese acompañamiento público, coinciden allegados, ayudó a contener la tensión que dejó el asalto.
Por ahora, la celebración funciona como un paso inicial en la recuperación: volver a sentarse en torno a una mesa, tomarse una fotografía juntos y recuperar rutinas abre, dicen cerca de la familia, un camino hacia la normalidad. La investigación policial continúa, pero para los parientes la prioridad inmediata sigue siendo el cuidado y la protección de Elba.











