Pepe Cibrián vuelve a escena: estrena musical exitoso y apuesta por talentos argentinos

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El regreso de Aquí no podemos hacerlo al circuito porteño vuelve a poner en primer plano la vitalidad del teatro musical local: la reposición se estrena en el Teatro Regina el sábado 7 de febrero de 2026 y llega en un momento en que la escena nacional discute su lugar frente a los espectáculos internacionales. Esta puesta rescata una obra fundacional y abre otra vez el debate sobre identidad, lenguaje y oportunidades para nuevas generaciones.

Pepe Cibrián, creador y director de la pieza, recupera el título con un equipo renovado: Juan Pablo Ragonese en la dirección musical, Tomás Luna a cargo de la coreografía, música original de Luis María Serra y producción artística de Emiliano Miguez. La iniciativa apuesta por talentos jóvenes y por una puesta que reivindica el trabajo local.

Estreno 7 de febrero de 2026
Sala Teatro Regina (Ciudad de Buenos Aires)
Dirección Pepe Cibrián
Dirección musical Juan Pablo Ragonese
Coreografía Tomás Luna
Composición Luis María Serra
Producción artística Emiliano Miguez

¿Por qué esto importa hoy? Más allá del valor nostálgico, la reposición funciona como termómetro: muestra la capacidad de la industria local para generar propuestas propias, sostiene empleo artístico y cultural, y revisita una pieza que, en 1978, fue señal de que en Argentina podían montarse musicales de gran formato.

Los orígenes y la vuelta

La idea original nació tras una experiencia en Londres, donde Cibrián quedó impresionado por un musical conceptual que le dio la pauta de buscar una estética despojada y colectiva. La versión inicial —con ocho meses de ensayo, música de Serra y coreografía de Ana Itelman— se estrenó en el Teatro Embassy y terminó por consolidarse como un referente del género.

En aquella primera temporada, la obra consiguió llenar teatros y recibir críticas que la situaron como un punto de inflexión para el musical argentino. Su formato austero —pocas sillas y vestuario de ensayo— contrastó con la ambición artística y dejó canciones que aún perduran en el repertorio urbano.

Contexto, censura y supervivencia

Estrenada bajo una dictadura, la obra sorteó la mirada de los censores por no ser explícitamente política. Los recuerdos de Cibrián incluyen ensayos distintos según quién asistiera a controlar, y la sensación de que el país estaba en una etapa de declive del régimen. A pesar de todo, la apuesta por lo propio terminó legitimando la propuesta.

Hoy, la pregunta sobre por qué pocas producciones nacionales ocupan las marquesinas de Corrientes recibe una respuesta directa: la rentabilidad y la preferencia de productores hacia títulos internacionales. Según Cibrián, apenas unos impulsores locales —como el caso de Tito Lectoure con Drácula— hicieron posible que el género creciera y formara escuelas de teatro musical.

  • Impacto cultural: Recuperar la obra refuerza la oferta de producciones argentinas en la ciudad.
  • Formación: La reposición ofrece pantalla a jóvenes intérpretes y técnicos.
  • Debate público: Reactiva la discusión sobre el uso del idioma y la preferencia por títulos extranjeros.

Idioma, polémicas y rectificaciones

En la charla, Cibrián retomó su postura crítica frente al uso creciente de términos en inglés en escena, un asunto que lo llevó a un choque público y a ofrecer disculpas por una afirmación sobre otra obra. Su argumento central es sencillo: cuidar el idioma es parte de preservar la identidad del teatro local, desde los cargos técnicos hasta los títulos.

Reconoció el error de forma pública y privada, y subrayó que su malestar no fue personal sino lingüístico y cultural: prefiere que funciones y roles se nombren en español cuando corresponda.

Proyección internacional y adaptaciones

Sus trabajos circulan en España y se preparan puestas en Inglaterra. Cibrián explicó que las traducciones no son literales: la métrica y la poética obligan a reescrituras que respeten ritmo y carácter de los personajes. Aunque participa en estas adaptaciones, dijo sentirse en su lugar en Argentina, donde prefiere trabajar con el público local y recorrer provincias.

Sobre decisiones creativas actuales, señaló la apuesta por elenco no convencional en montajes como Dos reinas, dos tronos, donde hombres interpretan a figuras históricas femeninas para rescatar lecturas de carácter y presencia.

Drácula: legado y continuación

El musical Drácula aparece en la conversación como un antes y un después: demostró que una producción nacional podía llenar estadios y convertirse en fenómeno masivo. La secuela, anunciada para el 15 de abril con treinta y cuatro intérpretes, se presenta como una continuidad de esa política de apostar por el talento local.

Para Cibrián, esos montajes hicieron posible el desarrollo de generaciones enteras de actores y técnicos que hoy sostienen la industria.

Un proceso judicial que pesa

En lo personal, el director enfrenta un conflicto judicial con los herederos de Ángel Mahler, una situación que calificó de dolorosa y que sigue en curso. Relata la sensación de traición por documentación que no llegó a manos y exige una rendición de cuentas: no busca solo un resarcimiento económico, sino también cerrar un capítulo que lo afecta desde hace décadas.

Este litigio se suma al cuadro emocional tras la salud delicada que atravesó el año pasado; hoy asegura encontrarse recuperado y con energías para el reestreno.

La reposición en el Teatro Regina no es solo un estreno más: es la reapertura de un diálogo sobre cómo se hace teatro musical en Argentina, quién lo financia, en qué idioma se nombra y qué historias merecen las grandes marquesinas. Ese debate define, en los hechos, qué espectáculos verán la luz y cuáles quedarán relegados a la memoria.

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