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Un allanamiento realizado la semana pasada en una vivienda de Esquel dejó al descubierto un cuadro de abandono y aislamiento familiar que ahora está bajo investigación penal. El caso interesa hoy porque involucra la detención del hombre señalado como responsable, la internación psiquiátrica de la madre y la protección de tres menores cuya situación emocional y educativa preocupa a especialistas y autoridades locales.
Qué ocurrió y cuál es el estado actual
La pesquisa comenzó tras una intervención policial en una casa del pasaje La Cascada, donde **fueron halladas condiciones de vida claramente deterioradas**. Las autoridades detuvieron a Miguel Edgardo Battista, de 71 años, mientras que su esposa, Deborah Paz, de 41, fue internada en el servicio de Salud Mental del hospital zonal.
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Los tres hijos de la pareja —de 19, 17 y 13 años— quedaron bajo el cuidado del Servicio de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Esquel. Están previstos peritajes psicológicos y las declaraciones de los menores serán tomadas por medio de la técnica de Cámara Gesell, un procedimiento habitual cuando se investigan posibles situaciones de maltrato o privación.
Antecedentes: del conurbano a Chubut
La pareja se conoció en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde él tenía una farmacia y ella, entonces joven, trabajaba en atención al público. Con el tiempo formaron pareja, se casaron en 2004 y vivieron muchos años en el partido de Vicente López antes de trasladarse al sur.
Según la versión que manejan fuentes cercanas a la causa, la mudanza a Esquel obedeció a amenazas que Battista atribuía a su labor en el desarrollo de productos medicinales. En la vivienda de La Cascada, el hombre acondicionó un espacio como taller o laboratorio donde realizaba extracciones por vapor para obtener esencias de plantas y las envasaba en frascos con gotero.
Rutinas fuera de lo habitual
Vecinos y personas que tuvieron contacto con la familia describen una vida regida por horarios nocturnos: la actividad doméstica empezaba pasada la tarde, entre las 19.30 y las 20, y proseguía hasta la madrugada. Durante la mayor parte del día los integrantes de la casa dormían.
La escolaridad de los chicos tampoco siguió el circuito convencional: no asistían a un colegio sino que recibían clases particulares contratadas por la familia. Battista aportó a la investigación los nombres de los docentes y documentos sobre materiales didácticos, según informaron fuentes judiciales.
- Detenido: Miguel Edgardo Battista, 71 años.
- Internada: Deborah Paz, 41 años, en Salud Mental del hospital zonal.
- Menores: tres hijos, edades 19, 17 y 13, bajo tutela del servicio de protección local.
- Próximos pasos: declaraciones en Cámara Gesell y peritajes psicológicos y sociales.
Salud mental, aislamiento y señales de alarma
Quienes relataron detalles del caso a la Fiscalía señalaron que Deborah ya presentaba un diagnóstico psiquiátrico y que, en los meses previos al allanamiento, mostró un notable retraimiento social. Vecinos la vieron prácticamente enclaustrada, observando un punto fijo desde la ventana y evitando salir al exterior.

También hubo cambios visibles en su aspecto: decidió raparse la cabeza y comenzó a usar un turbante. Fuentes oficiales sostienen que la mujer rechazaba la medicación que le habían prescripto y que su seguimiento había sido asistencial por parte de familiares.
Implicancias y preguntas abiertas
El episodio plantea cuestiones concretas para la comunidad y para las políticas públicas: cómo se detectan situaciones de aislamiento prolongado, qué controles existen sobre la educación domiciliaria y de qué modo el sistema sanitario y de protección interviene cuando hay alertas sobre salud mental en el hogar.
En lo judicial, la investigación buscará determinar si existe responsabilidad penal por parte del detenido y si se configuraron delitos como la privación ilegítima de la libertad o el abandono. En lo social, el foco inmediato es la contención y el tratamiento de los menores, cuyo estado emocional fue calificado como “muy afectado” por quienes trabajan en su resguardo.
Las próximas semanas serán clave: los informes médicos y psicológicos y las declaraciones de los hijos, tomadas con técnicas adaptadas a menores, aportarán datos decisivos para la causa y para definir el plan de intervención familiar a mediano plazo.
Corresponsalía: Chubut.











