Meza reclama su vuelta a River tras denunciar trato injusto

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Instalado en Independiente, Maximiliano Meza habló por primera vez a fondo sobre la forma en que terminó su ciclo en River y cuestionó la decisión del club de apartarlo junto a otros futbolistas durante la pretemporada. Sus palabras vuelven a abrir el debate sobre cómo se manejan las salidas y las condiciones de trabajo dentro del club, un tema con impacto directo en jugadores y en la imagen institucional hoy.

Meza contó que la medida lo tomó por sorpresa porque esperaba integrar la planificación de pretemporada y competir por un lugar. Según su versión, la comunicación llegó de manera tardía y fue el director deportivo, Pablo Longoria, quien les informó que no formarían parte del plantel principal para las tareas iniciales.

Relato de los días en Cantilo

El delantero describió los primeros días como incómodos: inicialmente trabajaron en una carpa durante el invierno y luego en un espacio cedido por el personal de la institución. El lugar —conocido en su relato como el container de Cantilo— terminó siendo una solución provisoria que se fue mejorando con el tiempo, con la ayuda de utileros y empleados del club.

Carpa de entrenamiento invernal y figuras anónimas en el predio
Los primeros días en Cantilo, entrenando en una carpa improvisada.

Meza valoró la presencia de Leonardo Ponzio como un sostén dentro del grupo: “Siempre estuvo para conversar”, resumió, y detalló que tras gestiones internas les facilitaron un container más equipado, con ducha y lugares para cambiarse.

Qué dijo sobre su salida

El jugador admitió que las lesiones limitaron su rendimiento pero defendió su profesionalismo. Señaló con firmeza que no consideró justo el modo en que fue apartado y que, por cómo se había mostrado en el club, no merecía ese trato.

Jugador pensativo en vestuario, reflejando profesionalismo y reflexión
Meza defiende su profesionalismo pese a las lesiones y la salida del club.

En sus palabras, la situación podría haberse manejado con menos fricción: si les hubieran aclarado desde un primer momento que no contarían con ellos para la temporada pero que podían completar la pretemporada, habrían aceptado colaborar y despedirse adecuadamente.

  • Comunicación tardía: avisaron apenas días antes del inicio de la pretemporada.
  • Condiciones de trabajo: comenzaron en una carpa y después se trasladaron a un container más equipado.
  • Apoyo interno: Ponzio y empleados del club hicieron de interlocutores y facilitaron mejoras materiales.
  • Impacto distinto según contratos: Meza resolvió rápido su salida por pocos meses de contrato; otros jugadores tardaron más en reubicarte.

La demora en resolver los traspasos afectó especialmente a quienes tenían contrato más largo: Meza citó a Fabricio Bustos y Matías Viña como ejemplos de futbolistas cuya situación se extendió en el tiempo, y destacó el desgaste emocional que provocó estar separados sin decisión deportiva clara.

Por qué esto importa ahora

El testimonio llega en un momento en el que la gestión de planteles, la comunicación con los jugadores y las políticas de salida están bajo escrutinio público. Más allá del caso puntual, plantea preguntas sobre protocolos internos y la forma en que los clubes manejan conflictos laborales en plena temporada de mercado.

Para Meza, el capítulo quedó atrás en lo deportivo pero no en lo humano: celebró cada avance de sus excompañeros para conseguir nuevo club y subrayó que, pese a todo, mantuvo la conducta profesional hasta el final.

En el presente, ya enfocado en su etapa en Independiente, el jugador defiende su versión y apuesta a que el debate contribuya a mejorar la atención a quienes transitan situaciones similares en el futuro.

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