Stents biodegradables avanzan en cirugía cardíaca: especialistas dicen que no convienen en adultos

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Un equipo de Córdoba utilizó por primera vez en pediatría un stent que el organismo elimina con el tiempo, una técnica que puede cambiar la estrategia para tratar malformaciones cardiovasculares en recién nacidos y evitar cirugías futuras. La intervención, realizada a comienzos de agosto en un bebé prematuro, plantea beneficios concretos para la práctica clínica pediátrica y abre interrogantes sobre su uso en adultos.

La operación se llevó a cabo en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad de Córdoba y estuvo a cargo de especialistas locales: el hemodinamista Alejandro Peirone y el cirujano cardiovascular Ignacio Juaneda. El paciente, enviado desde la provincia de San Juan, había nacido con un peso muy bajo (1,5 kg) y fue intervenido tras 49 días, cuando alcanzó 2,2 kg.

Qué se implantó y por qué importa

Se trató de un stent bioabsorbible, un pequeño tubular que mantiene abierta una arteria mientras el tejido se recupera y que luego se degrada dentro del cuerpo. En este caso se utilizó para corregir una coartación de aorta, un estrechamiento localizado de la arteria principal que sale del corazón.

Diagrama de un stent bioabsorbible dentro de una arteria coronaria
El stent bioabsorbible mantiene la arteria abierta y luego se degrada naturalmente con el tiempo.

El valor práctico en pediatría es claro: al degradarse, el dispositivo evita quedar “encajado” en un vaso que seguirá creciendo, lo que reduce la probabilidad de una nueva cirugía para extraer la prótesis cuando el niño aumente de tamaño.

Cómo se realizó la intervención

El procedimiento combinó técnicas de hemodinamia y cirugía. Debido al tamaño del paciente y la inaccesibilidad por las vías habituales, el equipo abrió el cuello para exponer la arteria carótida y desde allí avanzó un catéter en sentido retrógrado hasta el sitio de la coartación.

Una vez posicionado el catéter se infló un balón que desplegó el stent bioabsorbible, restaurando el diámetro homogéneo del vaso. Tras la intervención el bebé permanecía internado por otras cuestiones clínicas, pero los médicos informaron que su situación era estable.

Ventajas, tiempo de degradación y limitaciones

Según los responsables del procedimiento, este tipo de dispositivos funcionan como soporte temporal y se metabolizan con el paso de los meses. El período estimado de degradación es de 6 a 18 meses, dependiendo del material:

Sala de cirugía cardiovascular con equipamiento médico y monitores
La intervención requiere equipamiento especializado de hemodinamia y cirugía cardiovascular.

Tipo de stent Material Ventaja principal Limitación Coste aproximado
Convencional (malla metálica) Acero/aleaciones Robusto, probado Permanece en el vaso; puede requerir extracción ~2.000 USD
Liberador de fármaco Malla metálica + recubrimiento farmacológico Reduce proliferación celular y reestenosis También queda incorporado a la pared vascular Varía según modelo
Bioabsorbible Polímeros o aleaciones degradables (Mg, Fe) Soporte temporal que desaparece con el tiempo Material más blando; coste y indicación en adultos en estudio ~13.000 USD

Los dispositivos bioabsorbibles se degradan por reacciones químicas con la sangre y el entorno corporal (humedad, CO2, o por corrosión controlada de magnesio/ hierro), y —según los especialistas consultados— dejan el vaso con la forma adecuada sin dejar material rescatable.

  • Beneficio pediátrico: evita una prótesis fija en un vaso que crecerá, disminuyendo la probabilidad de reintervenciones.
  • Desafío técnico: en adultos el material más blando puede ser menos efectivo contra placas duras o calcificadas y exige preparación del lecho vascular.
  • Coste: la diferencia económica es significativa, lo que condiciona su adopción amplia.

Panorama para adultos: prudencia y estudio

El cardiólogo Oscar Mendiz, de la Fundación Favaloro, relativiza el entusiasmo para pacientes adultos. Los intentos previos, iniciados hace años, mostraron resultados mixtos: complejidad en la implantación, riesgo de subexpansión y episodios de trombosis en algunos ensayos clínicos, lo que enfrió el interés de algunos laboratorios.

En palabras de Mendiz, los bioabsorbibles siguen despertando atención en territorios vasculares concretos, pero su uso generalizado en adultos requiere más investigación y evidencia a largo plazo.

Por su parte, Peirone indicó que el equipo ya había implantado dispositivos bioabsorbibles en dos pacientes adultos en agosto de 2025, lo que muestra una trayectoria local que ahora se amplía al plano pediátrico.

La experiencia cordobesa reafirma que la tecnología puede tener un impacto inmediato en neonatología y cirugía infantil, pero también recuerda la necesidad de seguir evaluando resultados, costos y riesgos antes de una adopción masiva en la práctica cardiológica de adultos.

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