Yaguareté Ombú grabado a pocos metros: turistas captaron imágenes inéditas en Esteros del Iberá

Un joven yaguareté fue grabado caminando por un sendero de los Esteros del Iberá, en Corrientes: el encuentro, protagonizado por un macho llamado Ombú, confirma el avance de la reintroducción de la especie y plantea nuevas preguntas sobre convivencia entre fauna silvestre y visitantes. La aparición, registrada por turistas que realizaban avistaje de aves, sirve como termómetro del éxito de los programas de conservación en la zona.

Las imágenes muestran a Ombú, de un año y ocho meses, desplazándose con calma por una pasarela de madera ubicada en la zona más visitada del Parque Provincial. Hasta ahora, este ejemplar solo había sido detectado por cámaras trampa utilizadas por los equipos de seguimiento.

Desde la organización que monitorea a los felinos se explicó que el animal no mostró interés por las personas y se retiró hacia el monte sin apresurarse. El breve cruce —sentado primero sobre el sendero y continuando luego a paso lento— evidencia comportamientos naturales más que agresividad o curiosidad hacia los humanos.

El avistamiento adquiere mayor relevancia porque Ombú pertenece a la segunda generación nacida en libertad en Iberá tras la reintroducción. Es hijo de Porá y Colí, y nació en la estancia San Alonso, uno de los núcleos principales del plan de recuperación.

  • Nombre: Ombú (macho).
  • Nacimiento: septiembre de 2024.
  • Origen: San Alonso (Esteros del Iberá).
  • Generación: segunda generación nacida en estado silvestre en Iberá.
  • Población estimada en Iberá: alrededor de 50 individuos, según Fundación Rewilding Argentina.
  • Estado nacional: el yaguareté continúa clasificado como “en peligro crítico”, con menos de 200 ejemplares en todo el país.

La repoblación del yaguareté en Corrientes no es un fenómeno aislado: responde a una alianza sostenida entre la Fundación Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales y los gobiernos provinciales de Corrientes y Chaco. El proyecto incluye una estación de reintroducción instalada en 2015 a pocos kilómetros del casco de San Alonso, una propiedad que pasó a gestión conservacionista tras la compra realizada por Douglas y Kristine Tompkins en 1997.

En el plano práctico, la presencia creciente de felinos tope de la cadena trófica tiene efectos directos sobre el ecosistema: regula poblaciones de presas y contribuye a la recuperación de procesos naturales. Pero también exige protocolos claros para el turismo y la gestión de áreas protegidas, a fin de minimizar riesgos y facilitar la convivencia.

Qué implica este avistamiento

Más allá del impacto simbólico, la filmación representa un dato relevante para el seguimiento científico y para la comunicación pública del proyecto. Refuerza la idea de que, con protección y manejo adecuados, es posible devolver grandes depredadores a paisajes donde habían desaparecido hace décadas.

No obstante, la situación sigue siendo frágil: la especie se mantiene en peligro crítico a nivel nacional y la recuperación local depende de la continuidad de los esfuerzos de conservación, el financiamiento y la educación de las comunidades y visitantes.

El registro de Ombú es, en definitiva, tanto una señal de esperanza como un recordatorio de la responsabilidad que conlleva la restauración de poblaciones silvestres en territorios compartidos con actividades humanas.

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