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La Justicia ordenó la quiebra de Garbarino, poniendo fin a un proceso judicial y financiero que duró más de cinco años y que deja en duda el futuro de una de las cadenas de electrodomésticos más reconocidas del país. Esta decisión tiene efectos concretos: activa la liquidación de bienes para satisfacer acreedores y abre la posibilidad de que las marcas y plantas industriales cambien de manos.
El fallo del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 implica que la empresa entrará en etapa de liquidación para pagar pasivos. El intento de aprobar un acuerdo preventivo fracasó por falta de quorum entre los acreedores y tampoco prosperó la instancia de cramdown, que hubiera permitido la entrada de oferentes externos.
Entre los bienes más relevantes que pasaron a la órbita judicial aparecen dos plantas industriales ubicadas en el sur del país y las marcas Garbarino y Compumundo, que ahora podrán ser vendidas o subastadas por el juzgado.
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- Activos clave: dos plantas fabriles en la región sur; las marcas comerciales; stock y mobiliario.
- Situación legal: liquidación ordenada por el juez Fernando D’Alessandro.
- Posibles compradores: fondos de inversión y grupos interesados en relanzar las marcas o reaprovechar las instalaciones.
La versión del comprador
En su primera declaración pública desde que asumió la conducción del grupo en junio de 2020, el empresario Carlos Rosales defendió su gestión y atribuyó el colapso a la combinación de la pandemia, la falta de reglas claras y la grave situación macroeconómica.
Rosales sostuvo que, al momento de la adquisición, la firma ya enfrentaba una crisis profunda: según su relato, la compañía estaba en una situación cercana a la cesación de pagos y contaba con apenas 30 millones de pesos de capital de trabajo. Además, dijo que un proceso de due diligence realizado en plena pandemia reveló problemas mayores a los esperados, pero que su equipo intentó seguir adelante.
Un plan que no alcanzó
La administración que condujo Rosales planteó un plan de reconversión centrado en reducción de locales y una mayor inversión en logística y e‑commerce. La propuesta incluía pasar de alrededor de 140 puntos de venta a cerca de 60, con una reestructuración de funciones para intentar evitar despidos masivos.
En paralelo, la empresa logró refinanciar parte de sus pasivos bancarios: Rosales mencionó operaciones por aproximadamente 500 millones de pesos con entidades como Banco Santander y Banco Galicia. Pero, según su relato, el segundo cierre de actividades durante la pandemia —en abril de 2021— terminó por golpear la recuperación incipiente.
Empleo y conflicto social
El pasivo laboral fue otro factor determinante. En noviembre de 2021 la firma ingresó en un concurso preventivo y se registraron más de 1.800 desvinculaciones, un episodio que dejó fuertes tensiones con los trabajadores y el sindicato del sector.
Rosales defendió al sindicato y a su histórico referente, señalando que las críticas hacia su conducción fueron injustas, y reiteró que el plan original buscaba transformar la compañía hacia un modelo más eficiente centrado en la logística.
Qué puede suceder ahora
Con la quiebra confirmada, el juzgado encabezado por D’Alessandro deberá definir los pasos para la liquidación: valuación de activos, convocatoria a oferentes, subastas o ventas directas. En el mercado se menciona el interés de fondos que ya habían evaluado a la empresa y que podrían intentar relanzar las marcas.
- Posibles escenarios: venta por lotes, subasta pública o compra por un inversor estratégico.
- Impacto para acreedores: la liquidación determinará el orden y el monto de los pagos.
- Empleo: la venta de activos no garantiza la continuidad de los puestos; dependerá del plan del comprador.
Quién es Carlos Rosales y qué sigue para él
Rosales llegó al retail tras una trayectoria en el sector asegurador con Prof Grupo Asegurador. También es conocido por su vinculación con el club San Lorenzo, donde desempeñó tareas en la gestión dirigencial, y por acuerdos de patrocinio entre Garbarino y la AFA durante su administración.
En los últimos años vendió su participación en Radio Continental a Gonzalo Arias (productora Tronito SRL) y, según dijo, está explorando proyectos junto a fondos internacionales —principalmente italianos— orientados al sector energético.
La Justicia, además, lo dejó inhabilitado para ejercer el comercio, un dato que condiciona sus posibilidades en el corto plazo.
La quiebra de Garbarino no es solo el cierre de un capítulo corporativo: pone en juego empleos, créditos bancarios y el valor de marcas con posicionamiento histórico en el mercado argentino. En las próximas semanas habrá movimientos decisivos del juzgado sobre la venta de activos y la presentación de ofertas, que definirán si algunas de esas marcas vuelven al mercado bajo otra administración o si desaparecen definitivamente.












