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Time Out incluyó a Kalis Pizza entre las mejores pizzerías del mundo en su listado de febrero de 2026, un reconocimiento que pone la escena porteña nuevamente bajo la lupa internacional. La noticia no solo celebra la cocina del barrio de Núñez, sino que abre interrogantes sobre la capacidad del local para mantener calidad y control ante la atención global.
El local está en O’Higgins 3578 y es liderado por los chefs Franco Kalifon y Martín Calzetti. Su propuesta, pensada para una clientela que busca velocidad sin resignar producto, combina técnicas artesanales con procesos estandarizados para entregar siempre la misma porción.
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Obtener un lugar entre los primeros diez del ranking World’s Best Pizzas (febrero 2026) equivale a visibilidad inmediata: público extranjero curioso, cobertura mediática ampliada y contactos comerciales que aparecen de forma súbita. Para Kalis, esa exposición llegó con ofertas para franquiciar en mercados como Miami y España, aunque sus responsables prefieren avanzar con calma.
Franco describe el proyecto como el resultado de años de ensayo y error, y de un cuidado extremo por las materias primas. Más que un eslogan, su enfoque prioriza rapidez operativa y exigencia gastronómica simultánea.
- Dirección: O’Higgins 3578, Núñez.
- Ranking: 8º lugar en Time Out World’s Best Pizzas, febrero 2026.
- Formato de venta: solo por porción (slices).
- Oferta: carta reducida de cuatro sabores.
- Volumen: alrededor de 1.300 porciones por noche (miércoles a domingo).
- Equipo: 18 personas entre socios, encargados y producción.
- Ingredientes clave: tomate San Marzano con denominación de origen importado; mozzarella, pepperoni y miel picante producidos por aliados locales.
- Negocio vinculado: Kalis Pan, que abastece a cadenas y locales reconocidos en la ciudad.
La propuesta visual remite a la clásica slice neoyorquina: masa delgada, corteza crocante y jugosidad elevada. Sin embargo, el producto mantiene una identidad propia, resultado de procesos de panadería específicos y de la elección de insumos poco comunes en pizzerías masivas del país.
Cadena de valor y control de calidad
Una de las decisiones distintivas de Kalis fue importar directamente la variedad de tomate con denominación de origen desde Italia, una apuesta que exige logística y costo pero que, según sus responsables, marca diferencias en sabor y consistencia.
Además, la empresa trabaja con productores locales para desarrollar ingredientes exclusivos —desde la mozzarella hasta el pepperoni y la miel picante— que no se encuentran en la oferta convencional. Esa integración vertical se complementa con la panificadora propia, Kalis Pan, que ya abastece a locales populares.
Para sostener la demanda nocturna, el local implementó procedimientos que garantizan uniformidad: cada porción debe salir con la misma textura y sabor sin importar la hora. Ese foco en la estandarización ha sido clave para la operación y, según sus fundadores, para llegar al reconocimiento internacional.
La repercusión global fue casi inmediata, pero la dirección adopta una postura prudente. Recibir propuestas de expansión es una consecuencia natural de este tipo de distinciones, pero la prioridad en este momento es preservar la identidad de la marca y la consistencia del producto.
Implicaciones para el público y la gastronomía local
Para el comensal, la noticia ofrece una nueva razón para acercarse a Núñez: degustar una pizza que combina técnicas de panadería y criterios de “rápido y bien hecho”. Para la ciudad, refuerza la percepción de Buenos Aires como foco gastronómico capaz de competir en rankings internacionales.
Si el objetivo es crecer sin perder el control, la próxima etapa para Kalis será demostrar que puede escalar procesos sin diluir la calidad que hoy la hace destacable.
En definitiva, el reconocimiento de Time Out no es solo un premio simbólico: plantea decisiones estratégicas concretas para el equipo detrás de Kalis y ofrece a los consumidores la oportunidad de probar una propuesta que cruza tradición e innovación.












