Mostrar resumen Ocultar resumen
Alexis Messidoro irrumpió en Boca como una promesa de la cantera y llegó a debutar en Primera bajo la conducción de Guillermo Barros Schelotto; hoy, tras una carrera llena de cesiones y cambios de continente, se ha convertido en figura del fútbol indonesio. Su recorrido plantea hoy una lectura sobre cómo se construyen —y a veces se desvían— las trayectorias de los talentos surgidos en los grandes clubes argentinos.
Su primer salto al primer equipo fue durante los veranos de 2016, cuando Rodolfo Arruabarrena le abrió la puerta en una serie de amistosos. En esa pretemporada tuvo una actuación destacada: convirtió ante Emelec en una jugada en la que intervino Carlos Tévez, y su apellido —parecido al de Lionel Messi— ayudó a multiplicar la atención mediática y de los hinchas.
Unos meses más tarde, con Guillermo Barros Schelotto ya en el banco, Messidoro tuvo su estreno oficial en el torneo local y convirtió en el partido contra Aldosivi. Sin embargo, pese al impacto inicial, no logró sostener un lugar fijo en el primer equipo y terminó siendo enviado a préstamo a Bolivia, donde comenzó un periplo que lo llevaría por múltiples mercados.
Plan económico en riesgo: qué cambios podrían afectar tu bolsillo hoy
Tucumán: fiesta del caballo potencia turismo y economía local, según Jaldo
Un camino de continuos préstamos y recuperación de nivel
En Bolivia se afianzó y dejó momentos de relieve, incluso con goles en la Copa Libertadores. Posteriormente formó parte de un acuerdo que lo llevó a Brasil: recaló en Cruzeiro como parte de la operación que incluyó a Ramón Ábila. A partir de ahí se sucedieron estadías en clubes de Argentina, Uruguay y Venezuela.

Tras quedar libre y pasar medio año sin equipo, Messidoro firmó con Estudiantes de Mérida y volvió a disputar la Libertadores. En una de esas etapas confesó en una entrevista que aún albergaba el anhelo de vestir la camiseta de San Lorenzo, un objetivo personal que por ahora sigue pendiente.
En 2020 regresó al fútbol argentino con Platense; la consolidación no llegó y optó por dar el salto a Europa menor: la Segunda División de Grecia fue el escenario para su reconstrucción futbolística. Allí, en el Ierapetra, tuvo su mejor registro reciente —con cifras destacadas en goles y asistencias— y eso le abrió la puerta hacia el Sudeste Asiático.
Actualidad y contexto: por qué importa ahora
Desde julio de 2024 defiende los colores del Dewa United de Indonesia. A sus 29 años, es una de las referencias del equipo y figura entre los jugadores más influyentes de la liga local; el club pelea por levantar su primer título profesional, un objetivo que aumenta la presión y la exposición internacional del mediocampista.
El caso de Messidoro no solo interesa por el rendimiento individual: ilustra una tendencia más amplia. Jugadores formados en grandes clubes argentinos a menudo encuentran oportunidades de estabilidad y protagonismo en ligas emergentes, donde el valor deportivo y la proyección económica pueden ser mayores que continuar como piezas alternas en su país.
- Boca Juniors (2016): debut en amistosos y primer gol con participación de Tévez; estreno oficial en el torneo local con Schelotto.
- Sport Boys (préstamo, 2016): consolidación y registros en Copa Libertadores.
- Cruzeiro (préstamo): parte de operación por Ábila; experiencia en Brasil.
- Talleres y Cerro Largo (cesiones): recorridos cortos y búsqueda de continuidad.
- Estudiantes de Mérida: retorno a la Copa Libertadores y continuidad en Sudamérica.
- Platense (2020): regreso a Argentina sin consolidación prolongada.
- Ierapetra (Grecia, Segunda División): temporada destacada con doble dígito en goles y asistencias.
- Persis y Dewa United (Indonesia, desde 2024): presente como figura y candidato al título.
Para los hinchas xeneizes que lo vieron nacer en las inferiores, la historia de Messidoro es una mezcla de promesa inicial y reinvenciones constantes. Para el fútbol argentino, es un recordatorio de que el talento se puede manifestar de formas inesperadas y que la carrera profesional rara vez sigue una trayectoria lineal.
Mirando hacia adelante, sus opciones siguen abiertas: consolidar su estatus en Indonesia le daría la posibilidad de firmar contratos más estables o aspirar a mercados vecinos; volver a Argentina sería una apuesta personal para cerrar capítulos pendientes, como el deseo declarado de jugar en San Lorenzo. Sea cual sea la decisión, su recorrido muestra que las carreras se construyen tanto en los grandes escenarios como en campos donde la exposición es distinta pero la responsabilidad, la misma.












