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Las alertas por un posible El Niño fuerte están empujando a productores de las islas de Entre Ríos a mover ganado antes de que las lluvias y las crecientes compliquen la salida. La medida preventiva revela hoy un cuello de botella logístico y una carencia de infraestructura que pueden convertir una emergencia meteorológica en un desastre económico para la zona.
Productores consultados en Villa Paranacito y otras localidades del delta ya comenzaron a trasladar hacienda a campos seguros mientras las previsiones climáticas señalan que el fenómeno podría mantener su influencia hasta el otoño de 2027. La premura responde tanto a la subida de los ríos como a la posibilidad de que caminos y embarcaderos queden intransitables en pocas horas.
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En la práctica, esto implica recorridos largos y costos mayores: varios criadores han alquilado o reservado campos a cientos de kilómetros para alojar ganado bovino, con la dificultad añadida de riesgos sanitarios al mezclar rodeos de distinta procedencia. También hay reclamos al Estado local y provincial para obras puntuales que faciliten la movilización antes de que sea tarde.
Traslado y logística
José Luis Peter, productor con antecedentes familiares en la zona desde principios del siglo XX, explicó que ya acondicionó un predio alternativo en el departamento Paraná, a unos 350 km. Señaló que mover la «vaca con cría» exige planificar con antelación y que la logística se encarece por la distancia y la necesidad de evitar problemas sanitarios como garrapata y myiiasis.

Otros productores, como Raúl Sobrero, comenzaron a retirar piaras tras episodios recientes de sudestada en el Río de la Plata que inundaron campos costeros. Sobrero detalló que, aunque aún no se manifieste plenamente El Niño, los indicadores oceánicos le preocupan porque muestran temperaturas en el Pacífico más altas que en episodios anteriores.
La coordinación entre embarcaciones, caminos rurales y destinos para la hacienda (feedlots o campos de apoyo) es el punto crítico: muchos feedlots están con cupos llenos y conseguir espacio implica reservar y pagar anticipos, multiplicando los costos de una operación que debería ser urgente pero también segura.
| Actor | Acción tomada | Principal desafío |
|---|---|---|
| Productores isleños | Traslado preventivo a campos alquilados | Logística y costos por distancias largas |
| Cooperativas locales | Solicitud de obras viales y mejoras en embarcaderos | Respuesta institucional insuficiente |
| Feedlots | Cupo limitado para recibir hacienda | Demanda elevada y precios en alza |
Riesgos destacados
- Infraestructura: caminos y embarcaderos que se cortan con pequeñas subidas del río, impidiendo el traslado masivo.
- Logística: disponibilidad limitada de transporte y destinos; costos y tiempos aumentan.
- Saneamiento: peligro de enfermedades al mezclar rodeos y la necesidad de controles veterinarios.
- Impacto económico: pérdidas directas por animales aislados y gastos extra en fletes y alquileres de campos.
En números, los productores estiman que en las islas de Entre Ríos hay alrededor de 500.000 cabezas, lo que da dimensión al desafío de mover animales con rapidez si las condiciones empeoran.
Varios criadores recordaron episodios pasados de inundaciones graves como referencia para actuar con celeridad. A diferencia de momentos en los que la respuesta fue reactiva, ahora se observa una actitud preventiva: retirar primero las vacas con cría, dejar para el final novillos y haciendas de engorde, y reservar espacios de destino con antelación.
Sin embargo, esa anticipación choca con la falta de soluciones concretas desde lo público. Productores denuncian que peticiones repetidas —como elevar apenas un tramo de camino para asegurar la circulación de camiones y embarcaciones— aún no fueron atendidas pese a las gestiones ante municipios y la provincia.
Si las lluvias se intensifican y los ríos suben, el costo para sacar la hacienda en un corto plazo se multiplicará y las alternativas se reducirán: embarques más lentos, mayor riesgo de aislamiento de campos y pérdidas económicas que alcanzarían a familias rurales y cadenas de suministro local.
Qué conviene seguir en los próximos días: atención a los boletines meteorológicos y a los pronósticos hidrológicos; planificación anticipada por parte de productores; y una respuesta coordinada de autoridades para habilitar pasos y optimizar la descarga de embarcaciones.
La situación en el Delta es una alerta temprana. Para los habitantes de la región y para quienes dependen de su producción, la pregunta es simple y urgente: ¿se hará lo suficiente a tiempo para evitar que una inundación se convierta en crisis irreversible?











