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Un cráneo fosilizado de 60 centímetros hallado en el yacimiento de Chañares, dentro del Parque Nacional Talampaya, permitió identificar un reptil carnívoro de unos 6 metros que vivió hace 237 millones de años, antes de la aparición de los dinosaurios. El hallazgo, publicado el 9 de junio en la revista Papers in Palaeontology, aporta datos relevantes sobre la fauna del Triásico medio-superior y las conexiones entre comunidades fósiles de Pangea.
El estudio fue producto del trabajo conjunto de investigadores del Conicet, las universidades nacionales de La Plata y de La Rioja, el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y la Comisión Nacional de Energía Atómica. Los restos pertenecen a un depredador del grupo paracrocodylomorpha, emparentado en términos lejanos con los cocodrilos actuales.
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El fósil principal es un cráneo parcial que permitió estimar la longitud del animal en aproximadamente seis metros. Los especialistas asignaron al ejemplar el nombre shakajlura riojanensis, una denominación que remite a la lengua cacán del pueblo diaguita y que puede traducirse como “lagarto bendito”.
Los investigadores detectaron diferencias morfológicas frente a otro pariente conocido, Luperosuchus factus, descubierto en el mismo yacimiento en los años setenta y descrito por Alfred Romer. Entre los rasgos distintivos figuran variaciones en la forma del hocico, en los huesos que rodean la órbita y en el diseño del prearticular, un elemento de la mandíbula que ayuda a distinguir especies cercanas.
La primera evidencia de este individuo emergió en 2017 durante campañas sistemáticas en la formación Chañares, una unidad estratigráfica famosa por su riqueza fósil que incluye mamíferos tempranos, artrópodos, plantas y otros reptiles. Por su protección, la zona es de acceso restringido dentro del parque y solo admite trabajo científico acompañado por guardaparques.
Implicaciones paleontológicas
Según los autores, el descubrimiento mejora la comprensión de la fauna pre-dinosaurio y de las conexiones biogeográficas en el supercontinente Pangea. Aunque no es idéntico a formas encontradas en el sur de Brasil, Tanzania o la India, comparte rasgos que confirman relaciones evolutivas entre esas regiones durante el Triásico.
La presencia de este depredador en La Rioja refuerza la idea de que la provincia es un área clave para reconstruir las etapas iniciales de la diversificación de los arcosaurios y otros linajes que darían lugar a grupos posteriores.
- Edad: ~237 millones de años (Triásico medio-superior).
- Tamaño estimado: cerca de 6 metros de longitud.
- Restos recuperados: cráneo parcial de 60 cm y elementos asociados de la cabeza.
- Taxón asignado: shakajlura riojanensis (paracrocodylomorpha).
- Publicación: Papers in Palaeontology, 9 de junio.
- Zonas de trabajo: formación Chañares, Parque Nacional Talampaya (reserva científica restringida).
El estudio también subraya la tradición argentina en paleontología, donde sucesivos hallazgos —desde el giganotosaurus en Neuquén hasta saurópodos y carnívoros de la Patagonia— han consolidado al país como uno de los focos globales de investigación en vertebrados fósiles.
Para los paleontólogos locales, cada nuevo espécimen añade una pieza al rompecabezas evolutivo: permite trazar linajes, entender cambios ecológicos y mejorar las dataciones de formaciones sedimentarias. Además, refuerza la necesidad de proteger y regular el acceso a estos yacimientos para que la investigación pueda continuar con rigor.
En los próximos pasos, el equipo planea completar la descripción anatómica, comparar en detalle las estructuras óseas con material de otras regiones y evaluar qué papel pudo haber tenido este depredador en los ecosistemas triásicos de Gondwana. Esa información será clave para reconstruir cómo se organizaban las comunidades animales antes de la expansión plena de los dinosaurios.










