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Mientras el plantel profesional de River completa la pretemporada en Alicante, un grupo de futbolistas que no es tenido en cuenta por el cuerpo técnico entrena por separado en Cantilo, fuera del predio de Ezeiza, a la espera de resoluciones de mercado. La medida, confirmada por el propio club la semana pasada, define para varios jugadores un punto de partida hacia posibles salidas o reacomodamientos.
Las imágenes difundidas en redes por uno de los protagonistas muestran al grupo compartiendo el vestuario y realizando trabajos físicos y tácticos en las canchas de Cantilo, junto al Monumental. Ese traslado, además de evidenciar la separación física del plantel principal, subraya la urgencia de concretar operaciones antes del regreso competitivo.
Quiénes están fuera del plantel profesional
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El listado publicado por River y las fotografías compartidas por los jugadores señalan a un bloque definido. Entre los futbolistas que actualmente entrenan en Cantilo figuran:
- Germán Pezzella — fuera del plantel activo y realizando la pretemporada en instalaciones alternativas.
- Fabricio Bustos — apartado del grupo principal y en tareas específicas lejos de Ezeiza.
- Paulo Díaz — negocia la desvinculación: habría acordado la rescisión para continuar su carrera en Atlanta United.
- Ian Subiabre — integra la lista de jugadores separados y entrena en Cantilo.
- Giuliano Galoppo — en la dinámica de trabajos fuera del predio principal.
- Maximiliano Meza — apartado y con posibilidades de salida según el plan del club.
- Santiago Lencina — realizando la pretemporada con los mencionados.
- Maximiliano Salas — rechazó el club una oferta cercana a USD 4 millones desde Athletico Paranaense por considerarla insuficiente.
Además, River informó que se sumarán más nombres a esa nómina: Kevin Castaño y Matías Galarza Fonda se incorporarán tras sus compromisos en la Copa del Mundo; por su parte, Matías Viña y Kendry Páez están en la competencia internacional y su futuro podría incluir la interrupción de préstamos.
Qué implica esta decisión
Separar a un grupo del plantel tiene efectos concretos y rápidos: reduce la convivencia diaria con el resto del equipo, condiciona el seguimiento táctico y acelera el trabajo administrativo para cerrar transferencias o cesiones. Para el entrenador Eduardo Coudet es una manera de definir la plantilla que tendrá en cuenta para la temporada; para los jugadores, representa presión para encontrar destino en las próximas semanas.
En el caso puntual de Díaz, la negociación avanzada y la rescisión acordada marcan ya una salida casi cerrada. En tanto, la negativa a aceptar la oferta por Salas muestra que la dirigencia pretende obtener valores superiores a los acercados por el mercado brasileño.
Qué hay que seguir en los próximos días
Las decisiones que impactarán a River y a los jugadores apartados se concentrarán en tres frentes principales:
- Definición de transferencias o cesiones antes del cierre de la ventana de pases.
- Posibles acuerdos individuales para rescisión de contratos o salidas a otros clubes internacionales.
- Reincorporación al trabajo en Ezeiza en caso de que no se concreten operaciones, con el objetivo de reintegrar o reubicar futbolistas.
La situación, visible y pública gracias a las publicaciones en redes, obliga a la dirigencia a acelerar negociaciones y a los representantes a mover fichas. Para los hinchas, la tensión pasa por comprobar si las bajas anunciadas se concretan y cómo afectarán al armado del equipo que dirigirá Coudet durante el resto del año.










