Obesidad: opciones puente se imponen tras la limitada eficacia de inyecciones preoperatorias

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El auge de las inyecciones para adelgazar y la llegada de alternativas endoscópicas están reconfigurando cómo se trata la obesidad en la Argentina. Para pacientes que no responden a la medicación, no toleran sus efectos o no quieren depender de ella de por vida, surgieron procedimientos menos invasivos que prometen ser una opción intermedia entre fármacos y cirugía.

La popularidad de medicamentos como Ozempic y Wegovy —análogos de la hormona GLP‑1— aceleró la demanda de soluciones contra el sobrepeso, pero también dejó en evidencia limitaciones: recuperación de peso al suspender el tratamiento, efectos adversos y el rechazo a la idea de una terapia crónica.

En ese contexto aparecen las terapias endobariátricas, intervenciones realizadas por vía endoscópica, sin cortes ni cicatrices externas, que buscan reducir la capacidad gástrica y modificar la sensación de hambre sin recurrir a la cirugía abierta.

Qué ofrecen y cómo actúan

Entre las técnicas más difundidas figuran la gastroplastia endoscópica en manga y los balones intragástricos. La primera implica suturas internas que transforman el estómago en un tubo más estrecho, disminuyendo su volumen funcional y retrasando el vaciado, lo que provoca saciedad más rápida.

Los balones, por su parte, son dispositivos temporales de silicona que ocupan espacio en el estómago para reducir la ingesta. Ambos procedimientos se realizan por la boca con endoscopia y suelen requerir internación mínima: el alta frecuentemente se da en menos de 24 horas y la reincorporación a la actividad cotidiana puede ser rápida.

En términos de resultados clínicos, los equipos médicos reportan reducciones de peso en el orden del 15% al 18% del peso corporal al cabo de un año, además de mejoras en comorbilidades como la diabetes tipo 2, la hipertensión, el hígado graso y la apnea del sueño.

¿A quiénes se recomiendan?

Especialistas señalan que estas técnicas pueden ser útiles cuando la medicación no alcanza o no se tolera, o cuando el paciente busca evitar una cirugía irreversible. También llenan un vacío terapéutico para quienes tienen obesidad moderada y no cumplen con los requisitos para una cirugía bariátrica tradicional, pero no obtienen control con dieta y fármacos.

  • Candidatos habituales: pacientes con IMC moderado (por ejemplo, entre 30 y 34,9), personas con comorbilidades vinculadas al exceso de peso, o quienes presentan mala respuesta o intolerancia a análogos de GLP‑1.
  • Ventajas: procedimiento mínimamente invasivo, sin cortes externos, recuperación más rápida y menor riesgo inmediato que la cirugía abierta.
  • Limitaciones: acceso todavía restringido, cobertura variable por obras sociales y prepagas, y necesidad de acompañamiento nutricional y conductual continuo.

Mariano Marcolongo, jefe de Gastroenterología del Hospital Italiano, y otros especialistas subrayan que la obesidad se concibe hoy como una enfermedad crónica comparable a la diabetes o la hipertensión, por lo que las opciones terapéuticas deben ser múltiples y adaptadas al paciente.

Costos y cobertura en la Argentina

En el sistema de salud local hay diferencias notables: las cirugías bariátricas están incluidas en el Programa Médico Obligatorio para determinados casos, mientras que las técnicas endoscópicas no cuentan aún con una cobertura homogénea y suelen exigir auditorías y autorizaciones previas.

Varios médicos advierten además que, desde el punto de vista económico, un tratamiento crónico con semaglutida puede acumular un costo similar al de una intervención endoscópica tras uno o varios años de uso. Ese cálculo impulsa el debate sobre la sostenibilidad y la equidad en el acceso.

Gustavo Quadros, endoscopista bariátrico, describe estas alternativas como una “herramienta de medio camino”: estética y funcionalmente menos invasivas que una cirugía, y con resultados comparables en determinados grupos de pacientes, especialmente si hay mecanismos de financiamiento que reduzcan el gasto inicial.

Qué esperar en el futuro cercano

El mercado global de tratamientos para el descenso de peso está en expansión, con inversión y novedades tecnológicas que llegan también a la Argentina. Clínicas y sanatorios incorporan cada vez más dispositivos y sistemas de sutura endoscópica para ofrecer alternativas a quienes necesitan más que medicación, pero aún no requieren o no desean una intervención definitiva.

Los expertos coinciden en que las terapias endobariátricas no son una solución mágica: requieren seguimiento multidisciplinario y el compromiso del paciente con cambios de estilo de vida. Sin embargo, apuntan a ampliar las opciones disponibles y a ocupar un lugar creciente dentro de un abordaje integral de la obesidad.

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