La posesión de la momia: crítica rápida, ¿vale la pena ver el estreno de terror?

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En medio de una oleada de estrenos que mezclan subgéneros para garantizar taquilla, La posesión de la momia llega a salas con la promesa de un sello autoral pero sin resolver dudas sobre su identidad. La película, firmada por Lee Cronin y respaldada por productores como James Wan y Jason Blum, ejemplifica por qué hoy importa cómo el cine de terror negocia entre ambición y fórmula industrial.

Tras el éxito de su remake de Evil Dead, Cronin asume un proyecto ambicioso que navega entre exorcismos, folklore egipcio y humor gore; sin embargo, esa mezcla no siempre fluye. El resultado es una obra larga que intenta abarcar demasiado, y que plantea una pregunta clara para el espectador: ¿vale la pena el viaje?

Argumento y estructura

La historia se centra en la familia Cannon: un padre, una madre y sus tres hijos. La hija menor, Katie, desaparece mientras la familia vive temporalmente en El Cairo. Ocho años después, aparece un cadáver momificado que reaviva la pesadilla y obliga a la casa a confrontar algo que creían enterrado.

La detective que retoma el caso aporta el puente con el pasado y la resolución policial inicial; a partir de ahí la película alterna escenas de horror íntimo con piezas de mitología y rituales que nunca terminan de integrarse del todo.

Lo que funciona y lo que no

Visualmente hay momentos bien resueltos: la cinematografía intenta capturar el contraste entre lo claustrofóbico del hogar y la amplitud desértica, y la partitura subraya los clímax con eficacia. Pero varios elementos perjudican la experiencia global.

En primer lugar, los personajes raramente generan empatía. El conflicto dramático carece de densidad emocional, y eso dificulta que el público se involucre con sus miedos. En segundo lugar, la mezcla de referencias —desde rituales de posesión hasta guiños al terror oriental y la comedia macabra— se siente a ratos fragmentada y forzada.

Los sustos recurren a fórmulas conocidas: movimientos bruscos, apariciones repentinas y recursos físicos sangrientos que, por su previsibilidad, pierden impacto. Además, la tradición clásica de la momia y la ambientación egipcia quedan en segundo plano, más como decorado que como motor narrativo real.

  • Dirección: Lee Cronin
  • Productores destacados: James Wan, Jason Blum, John Keville
  • Duración: 132 minutos
  • Género: Terror / mezcla de subgéneros
  • Clasificación: Restringida (mayores de 17 años)
  • Reparto: Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace, entre otros

Contexto y relevancia

El estreno llega en un momento en que el cine comercial de terror busca reinventarse sin abandonar la predictibilidad que garantiza ingresos. Para los interesados en la evolución del género, la película funciona como un ejemplo de las tensiones actuales: autoría nominal pero atada a fórmulas seguras.

Para el público general, la consecuencia es clara: quienes valoren atmósferas y experimentación coherente encontrarán la propuesta irregular; quienes busquen efectismos y una mezcla de influencias reconocerán escenas que cumplen con esa expectativa.

¿Deberías verla?

Depende. Si te atraen las películas que combinan gore, sustos clásicos y referencias a la cultura pop del terror, encontrarás material para entretenerte. Si prefieres un relato más centrado, con protagonistas que involucren emocionalmente y un uso consistente de su mito central, esta película puede resultar decepcionante.

En cualquier caso, La posesión de la momia es relevante como termómetro: refleja hacia dónde tiende hoy el mercado del terror y plantea, indirectamente, la discusión sobre cuánto espacio queda para la originalidad dentro de un sistema que premia la familiaridad.

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