Massot tilda de amoral a la gestión por proteger a funcionarios cuestionados: deja a Milei expuesto

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El diputado nacional Nicolás Massot criticó con dureza la gestión de Javier Milei y sostuvo que la continuidad de funcionarios cuestionados termina por comprometer al propio presidente. Sus declaraciones, además de apuntar al manejo ético del Gobierno, advierten sobre el impacto del ajuste en la actividad económica y el empleo.

En una entrevista radial, Massot calificó la administración como carente de principios éticos sólidos y denunció un patrón recurrente: ante denuncias de corrupción no se aplica una autocrítica ni sanciones claras. Según el legislador, la práctica oficialista consiste en relativizar los casos comparándolos con gestiones previas, como si existieran «grados» de falta tolerables.

Un conflicto que dejó de ser individual

El dirigente señaló que el episodio que involucra al jefe de Gabinete dejó de ser un problema aislado: ahora, dice, la responsabilidad recae directamente sobre el Presidente por no tomar la decisión que, a su juicio, espera la mayoría ciudadana. Massot afirmó que mantener a un funcionario «deslegitimado» lo torna incapaz de conducir reuniones y de representar al Gobierno ante terceros.

Para el diputado, esta discrepancia entre la prédica ética del Ejecutivo y su práctica cotidiana constituye un claro doble discurso que erosiona la credibilidad institucional.

Críticas a la estrategia económica

Massot también cuestionó la política económica oficial y advirtió sobre sus efectos sociales inmediatos. Afirmó que la reducción de la inflación está resultando muy costosa en términos de actividad y empleo, y criticó la apuesta excesiva por el mercado como solución automática.

En sus palabras, el Gobierno confía en la teoría del derrame y en la mano invisible del mercado, con consecuencias palpables: pérdida de puestos de trabajo y hogares con dificultades para llegar a fin de mes.

  • Equilibrio fiscal: Massot planteó la necesidad de sostener metas de gasto público razonables como punto de partida.
  • Saneamiento del Banco Central: propuso ordenar la institución para recuperar confianza monetaria.
  • Desregulación con criterio industrial: reclamó avanzar en la apertura de mercados, pero con políticas que protejan el empleo y la industria local.

Según la Agencia Noticias Argentinas, el diputado insistió en que la oposición debe priorizar consensos programáticos antes de disputar liderazgos personales. «Antes de hablar de estrategia electoral, hay que acordar un diagnóstico y una hoja de ruta», señaló.

En ese marco confirmó encuentros con dirigentes de otras fuerzas para detectar coincidencias políticas. Propuso, además, que un eventual espacio de centro resuelva liderazgos mediante una primaria que reúna a sectores con responsabilidad fiscal y conciencia industrial.

Sobre las perspectivas electorales, Massot dijo que el oficialismo puede ser vencido en un balotaje si la oposición logra un liderazgo competitivo y que transmita «confianza y proyecto de futuro», evitando volver a modelos del pasado.

Las declaraciones plantean, en el corto plazo, dos desafíos para la agenda pública: por un lado, la exigencia de definiciones claras sobre conducta y rendición de cuentas en el Gobierno; por otro, la necesidad de articular respuestas económicas que mitiguen el impacto social del ajuste y preserven el tejido productivo.

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