Arqueólogo argentino gana premio mundial histórico tras años en campamentos extremos

Mostrar resumen Ocultar resumen

Rafael Goñi se convirtió en el primer profesional no estadounidense en recibir el premio Binford Family Award for Teaching Scientific Reasoning in Archaeology 2026, un reconocimiento que pone la arqueología argentina en el mapa global justo cuando su equipo sufre recortes y restricciones. La distinción, anunciada esta semana, tiene consecuencias tangibles: visibiliza la relevancia científica de las investigaciones patagónicas y cuestiona la continuidad de proyectos clave que hoy están en riesgo.

Formado en Buenos Aires y con más de cuatro décadas enseñando en la UBA y otras universidades, Goñi ha dedicado su carrera a excavar y reconstruir la historia de la Patagonia desde el terreno. Lidera un equipo del INAPL con investigadores del Conicet que trabajan en la meseta de Santa Cruz, un laboratorio natural para entender cómo las sociedades humanas respondieron a cambios ambientales severos.

Un enfoque interdisciplinario

Los proyectos de Goñi combinan arqueología, paleoclimatología y genética. Esa mezcla permitió, por ejemplo, trazar la dependencia de antiguas comunidades en torno al guanaco y documentar transformaciones sociales durante los últimos 4.000 años, un periodo con episodios prolongados de desecación que modificaron los modos de vida locales.

Su equipo también colabora con centros internacionales, incluido el Instituto Pasteur de Francia, en estudios sobre patologías antiguas. Entre los hallazgos recientes figura la identificación de casos de tuberculosis precolombina, un dato que replantea supuestos sobre la epidemiología en sociedades cazadoras-recolectoras.

Estas investigaciones no son meramente históricas: los registros de largo plazo que recuperan ayudan a calibrar modelos climáticos y a comprender cuándo y cómo las presiones ambientales se combinan con factores humanos para desencadenar cambios profundos.

Reconocimiento y origen del premio

La Society for American Archaeology otorgó el galardón a Goñi por su insistencia en la enseñanza del razonamiento analítico en arqueología, una deuda intelectual con la tradición que dejó Lewis Binford al promover métodos más explícitamente científicos en la disciplina. La entrega será el 1° de mayo en San Francisco; el premio incluye una medalla y un monto simbólico en efectivo.

Los proponentes fueron estudiantes y colaboradores que trabajaron con él durante años, una señal del peso de su legado docente y del vínculo que mantiene con las nuevas generaciones de investigadores.

Recortes, jubilación y límites al trabajo científico

El reconocimiento llega en medio de una crisis: desde hace dos años la Secretaría de Cultura dejó sin financiamiento a los equipos que dirige Goñi y, además, fue desafectado del cargo sin una explicación pública. La ausencia de presupuesto impidió las campañas de campo, una actividad esencial para la continuidad de las investigaciones.

Según describe, además de la desinversión hay restricciones informales en los temas que el instituto puede abordar. Cuestiones ligadas a pueblos originarios y al cambio climático, afirma, se han vuelto de difícil tratamiento interno por órdenes que provendrían de instancias superiores.

  • Patrimonio vulnerable: los sitios arqueológicos son no renovables; la pérdida de una pintura rupestre o un yacimiento es irreversible.
  • Registros climáticos: la información paleoclimática extraída de la Patagonia es esencial para proyectar escenarios futuros.
  • Salud pública: estudiar patógenos antiguos aporta contexto para enfermedades actuales y potenciales emergencias sanitarias.
  • Economía local: sitios como la Cueva de las Manos sostienen turismo y recursos para comunidades cercanas.

En el campo, condiciones extremas

Las campañas en la meseta no son una curiosidad académica: armar un campamento con vientos que superan los 100 km/h y temperaturas extremas requiere logística y presupuesto. Antes se podían sostener estancias de campo de semanas; hoy, la falta de fondos redujo esos periodos a días y, en los últimos dos años, ha llegado a paralizarlas por completo.

El impacto es doble: se pierden datos y profesionales jóvenes se desalientan. “La vida de campo es exigente, no es para todos; pero cuando falta apoyo institucional muchos simplemente no regresan”, sintetiza uno de los investigadores con experiencia allí.

Un mensaje para las nuevas generaciones

Ante quienes dudan si estudiar arqueología, Goñi sugiere priorizar la convicción personal y la disciplina del trabajo continuo: no basta con la pasión; hacen falta estudio, actualización y compromiso. Cree que, incluso en contextos económicos adversos, elegir una vocación con rigor puede dar réditos profesionales y personales.

El premio de mayo ofrece una ventana: celebra una trayectoria y, al mismo tiempo, pone sobre la mesa preguntas urgentes sobre la sustentabilidad de la ciencia pública en Argentina. Si las condiciones no mejoran, advierten especialistas, la pérdida será colectiva: del conocimiento científico y del patrimonio que esas investigaciones permiten preservar.

Da tu opinión

Sé el primero en valorar esta entrada
o deja una reseña detallada



Diario San Francisco es un medio independiente. Apóyanos añadiéndonos a tus favoritos de Google News:

Publicar un comentario

Publicar un comentario