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Este miércoles María Becerra pasó por el ciclo en streaming «Un poco de Ruido» y confirmó en público dos movimientos clave de su carrera: la vuelta a la cumbia como raíz artística y la consolidación de un proyecto discográfico construido con alter egos. La charla y las interpretaciones situaron a la artista en un punto donde la tradición popular choca con propuestas conceptuales y la plaza masiva de los estadios.
Una aparición breve pero contundente
La cantante estuvo en el programa conducido por Pinky, Damo y Dj Pipo cerca de 50 minutos, tiempo suficiente para cantar, conversar y compartir escenario con el conjunto peruano Corazón Serrano. Entre risas y anécdotas, dejó en claro que la cumbia pertenece desde siempre a su recorrido musical.
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Interpretó temas como «El amor de mi vida», «Adiós», «Corazón Vacío» y «7 vidas», y cerró con un medley junto a Corazón Serrano que mezcló tradición y factura pop contemporánea.
| Canción | Contexto | Colaboración |
|---|---|---|
| El amor de mi vida | Versión con aire cumbiero acompañada por acordeón | Pinky (acordeón) |
| Adiós / Corazón Vacío / 7 vidas | Medley que remarca la mezcla de géneros del show | María Becerra + Corazón Serrano |
Raíces: la cumbia como paisaje cotidiano
La artista rememoró su infancia en Quilmes y la presencia constante de la cumbia en la casa y en el conurbano bonaerense. Citó grupos y voces que marcaron su escucha temprana —entre ellas La Ráfaga, La Nueva Luna y la figura de Selena, muy presente por la afición de su madre— y describió el género como una influencia natural, no una moda pasajera.
“Es un género que me encanta; crecí escuchándolo”, explicó, y subrayó que su acercamiento actual a la cumbia surge de una formación previa, no de una experimentación reciente.
Detrás del disco: personajes que escriben
El nuevo álbum de Becerra se sostiene en la idea de voces alteradas: varios personajes que funcionan como narradores y facilitan el juego compositivo. La cantante contó que, cuando las canciones se volvían demasiado íntimas, ideó estas figuras para poder explorar otros puntos de vista y tonos emocionales.
Uno de esos personajes se llama Gladys, definido por la artista como el “alma cumbiera” del disco. Gladys toma rasgos inspirados en una tía suya y sirve como homenaje y herramienta creativa: cada alter ego tiene atributos propios de personalidad y estética que ayudan a diversificar el relato musical.
- Objetivo de los alter egos: ofrecer distancia creativa y multiplicar perspectivas.
- Desarrollo: nombres, estética y tonos vocales pensados para cada personaje.
- Función editorial: permiten a la cantante explorar material lírico menos autobiográfico.
Escala estelar: los shows en el Estadio Monumental
La conversación también pasó por los grandes conciertos que llevó a cabo en River, donde admitió que la tensión previa fue intensa a pesar de la experiencia acumulada.
Según relató, la preparación para esos espectáculos fue larga y minuciosa: cerca de seis meses de planificación y varios más de ensayos que incluyeron no solo música, sino coreografías, vestuario y pruebas técnicas con los recursos escénicos. Los nervios, dijo, permanecen hasta el último minuto.
Proximidad y planes digitales
Aunque su agenda la puso en estadios y giras internacionales, Becerra quiso enfatizar la intención de mantener una vida cotidiana reconocible: salir al cine, comer fuera, ser percibida por su público como una persona antes que como un personaje público.
En ese marco, dejó la puerta abierta a retomar sus inicios como creadora de contenido: reveló interés en lanzar un espacio propio en formato podcast, con tono relajado y conversaciones espontáneas.
Por qué importa hoy
La entrevista ofrece dos lecturas relevantes para el presente musical argentino: por un lado, la reafirmación de la cumbia como ingrediente vivo en la escena pop; por otro, la apuesta a un relato artístico más complejo mediante personajes que amplían las posibilidades creativas. Todo eso ocurre mientras la artista administra la transición entre formatos digitales y grandes escenarios.
Si se impone esta combinación —cultura popular, estructuras conceptuales y presencia masiva en estadios— la industria local podría ver más proyectos que recuperen tradiciones populares desde propuestas contemporáneas y escénicas.
María Becerra se fue del ciclo con la sensación de haber mostrado dos caras de su trabajo: la que mira hacia el baile y la tradición, y la que busca renovarse desde la ficción personal. En los próximos meses habrá que ver si esas líneas se traducen en más colaboraciones, en el prometido podcast o en nuevas exploraciones sonoras.











