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Hace un año, la inundación del 7 de marzo de 2025 puso al límite al Hospital Interzonal José Penna de Bahía Blanca: el agua llegó hasta el subsuelo y obligó a evacuar a recién nacidos. Hoy, la vida de la pequeña Amely y el gesto de dos profesionales de neonatología reabren el debate sobre la preparación de los hospitales ante desastres climáticos.
La noche en que emergió la urgencia
En cuestión de minutos el agua empezó a filtrarse en la sala de Neonatología, ubicada en el subsuelo del hospital. La luz se cortó poco después de las seis de la mañana; el generador funcionó sólo instantes. Con los pasillos anegados, el personal que entraba a turno se encontró con una situación no prevista.
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Las médicas y enfermeras organizaron una respuesta improvisada: armada de linternas de celular y sin protocolos claros, formaron una cadena humana para trasladar a los 16 bebés que había en la sala. «Actuamos por instinto», recuerda una de las enfermeras que participó en el operativo.
La decisión que salvó a una recién nacida
Amely había nacido prematura con apenas 21 días y necesitaba un equipo de soporte respiratorio. Cuando la incubadora quedó inmovilizada por el agua y la escalera fue la única vía, la neonatóloga Sonia Scardapane se quedó a su lado, manteniendo la ventilación con una mascarilla y empujando la incubadora hasta que fue posible salir.
Al no poder mantener la temperatura por falta de incubadora, la enfermera Luciana Marrero tomó a la bebé contra su pecho para hacer contacto piel a piel, una técnica clave para regular la temperatura corporal en neonatos. Luciana, que había regresado al hospital al enterarse de la emergencia, llevó a Amely en su propio abrigo humano durante el traslado hacia una clínica céntrica, sorteando calles imposibles y la necesidad de ayuda militar para completar el viaje.
| Fecha | 7 de marzo de 2025 |
|---|---|
| Ubicación | Hospital Interzonal José Penna, subsuelo |
| Bebés en sala | 16 (entre ellos Amely, prematura) |
| Acción clave | Cadena humana y contacto piel a piel para mantener temperaturas |
| Consecuencia | Traslado exitoso; Neonatología en proceso de recuperación |
Las imágenes de aquella madrugada se viralizaron: muestran a Sonia junto a la incubadora y a Luciana abrigando a la bebé. Un año después, las protagonistas se reencontraron con la madre, Saira Delmiro, que tardó horas en llegar al hospital porque su propio barrio había quedado anegado.
- Amely cumplió un año y continúa en seguimiento en el Hospital Penna.
- Saira, su madre, tiene 17 años y reconoce que la intervención del equipo médico fue determinante.
- El Ministerio de Salud bonaerense señala que Neonatología integra la recuperación del nivel -1 junto a otras áreas críticas.
El episodio puso en evidencia fallas estructurales y de planificación. Profesionales del hospital insisten en que no había protocolo para un evento de esta magnitud y advierten que la experiencia debe servir para reforzar planes de emergencia, especialmente en áreas que funcionan en niveles subterráneos y albergan pacientes vulnerables.
Más allá del reconocimiento público, la historia tiene consecuencias prácticas: revisión de equipos de respaldo, rutas de evacuación y logística para traslados en contextos de vías intransitables. Especialistas en gestión hospitalaria coinciden en que la adaptación a fenómenos climáticos extremos es hoy una prioridad.
Hoy las tres mujeres mantienen contacto frecuente. Para la familia de Amely, el gesto de aquellas profesionales no fue sólo una intervención médica, sino la diferencia entre la vida y la muerte. Para el sistema de salud local, la lección persiste: la preparación frente a desastres no admite improvisaciones.












