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Al cumplirse un año de la inundación que azotó Bahía Blanca el 7 de marzo de 2025, la gata Ágata sigue desaparecida y su familia no pierde la fe en encontrarla. El caso refleja la dificultad para reunir animales perdidos tras catástrofes y mantiene viva la atención de vecinos y rescatistas.
La noche en que todo cambió
Según relata su dueña, Micaela Tavella, esa madrugada el volumen del agua subió con rapidez y obligó a la pareja a evacuar junto a sus animales. Lograron sacar a dos gatas en un canasto, a otra gata ciega dentro de una mochila y al perro sobre un sillón; Ágata, sin embargo, no apareció.
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El techo de la calle y los muebles quedaron cubiertos, y las imágenes que circularon en redes mostraron rescates en distintos barrios. Organizaciones como Planeta Vivo se sumaron a las tareas de búsqueda y auxilio en la ciudad, pero la huella de Ágata se perdió entre la corriente y el barro.
Señales y esperanzas
- Nombre: Ágata
- Rasgos: pelaje negro con franja blanca en el pecho, patas blancas, mancha blanca en la nariz y ojos verdes
- Fecha de la desaparición: madrugada del 7 de marzo de 2025
- Característica sonora: un maullido distintivo que sus dueños reconocen
Micaela cuenta que gritó su nombre por el barrio, publicó su foto en redes y pidió colaboración a los vecinos. Aunque muchas mascotas regresaron tras el temporal, Ágata no dejó rastro: ni un aviso, ni un encuentro ni un cuerpo. Esa ausencia alimenta la corazonada de su dueña de que alguien pudo haberla recogido sin saber a quién pertenece.
La familia continuó con la búsqueda durante meses y volvió a difundir la imagen de la gata en distintas ocasiones. Para ellos, la falta de una señal concreta no ha sido motivo para abandonar la esperanza.
Después del desastre: reconstruir y continuar
En el año que siguió, la pareja trabajó en recuperar lo perdido: repararon electrodomésticos y recibieron donaciones para reponer parte del hogar. El auto que tenían quedó inutilizado y tuvieron que financiar uno nuevo con un préstamo para reactivar su vida diaria.
Ese mismo impulso llevó a iniciar un proyecto relacionado con el cuidado de animales: realizan traslados para castraciones y atenciones veterinarias, una actividad que los mantiene en contacto constante con la comunidad y con situaciones similares a la que vivieron.
Además, la pareja rescató a otro gatito en abril, encontrado en un árbol y en muy malas condiciones; hoy convive con ellos junto a los otros animales que salvaron la noche de la inundación.
Qué está en juego
El caso de Ágata pone en evidencia dos problemas frecuentes tras eventos climáticos extremos: la dificultad para localizar animales desplazados y la fragilidad de los lazos entre mascotas y servicios de identificación en emergencias. Para muchos dueños, la pérdida no solo es emocional sino que también obliga a reconstruir recursos materiales y emocionales.
Mientras tanto, la búsqueda continúa en el barrio Olivos y en los alrededores. Micaela insiste en que cualquier dato, por pequeño que parezca, podría ser clave.
Contacto para aportar información sobre Ágata: +54 9 291 566-4224.












