Paula Omodeo cuestiona a Darío Monteros: advierte que la opacidad pone en jaque a Tucumán

La referente de CREO en Tucumán, Paula Omodeo, llevó a un plano institucional el intercambio entre el ministro del Interior, Darío Monteros, y Lisandro Catalán, líder provincial de La Libertad Avanza, al plantear que la controversia excede las redes y condiciona el futuro político y económico de la provincia. Su posición pone en foco una pregunta central: ¿puede recuperarse la gobernabilidad sin cambios en las reglas del juego electoral?

Omodeo cuestionó con dureza la intención del oficialismo de separar la actual **crisis económica** del desgaste de las instituciones. Señaló que hablar solo de caída de la actividad, consumo y empleo obvia que, según su lectura, el deterioro institucional se fue consolidando durante años mientras gobernaban los mismos dirigentes.

Reclamo institucional y eje electoral

Para la dirigente, la única vía para romper ese círculo pasa por una reforma electoral que garantice competencia real y reglas claras. En su mensaje público subrayó que sin cambios en los mecanismos que, a su juicio, alteran la voluntad popular, Tucumán seguirá estancada.

Advirtió además que la discusión electoral no es puramente técnica: es, dijo, la condición necesaria para reconstruir controles y responsabilidades en la provincia.

  • Punto central: Vincular la caída económica con el deterioro institucional, en lugar de tratarlos como fenómenos aislados.
  • Responsabilidad política: Criticó que quienes gobiernan durante décadas no hayan corregido los mecanismos que, según Omodeo, permiten la perpetuación en el poder.
  • Propuesta mínima: Reglas electorales más transparentes, competencia efectiva y eliminación de prácticas que distorsionan la voluntad ciudadana.
  • Implicaciones: Sin alternancia y control, el riesgo es la consolidación de una lógica política que dificulta la renovación y el desarrollo.

El cruce se produce en un contexto de alta sensibilidad pública: cuando la economía registra señales negativas, las explicaciones y las propuestas de solución adquieren mayor peso político. Para Omodeo, entonces, la reforma electoral no es un debate de tecnócratas, sino una pieza clave para que la ciudadanía recupere influencia sobre las decisiones públicas.

La disputa entre actores provinciales —y la narración pública que promueven— tendrá impacto directo en la agenda política local y en cómo se interpretan las responsabilidades sobre la situación socioeconómica. En los próximos meses, esa discusión podría definir qué tanto avanzan o se estancan las demandas de cambio en Tucumán.

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